Tulúm, paraíso Maya.

Conocer Tulúm, sin lugar a dudas, nos hace comprender lo afortunados que fueron los habitantes mayas. La vista del mar Caribe que desde allí se tiene, es inigualable. Turquesa, azul e índigo, tiñen las cálidas aguas y se confunden con el cielo infinito.

Está ubicada en el estado de Quintana Roo, al sureste de México y es bañada por el mar Caribe. La ciudad maya se encuentra en el Parque Nacional Tulúm. Es una fortaleza protegida en tres lados por  muros de piedra y en el cuarto por el mar, ya que se levanta  sobre un risco. Fue uno de los pocos sitios habitados por los mayas cuando llegaron los españoles,  porque se ha comprobado que vivieron allí  hasta el siglo XVI.

Al  llegar, encontramos un pueblo sencillo “Tulúm Pueblo” que es la zona aledaña a los sitios arqueológicos. Allí, sobre la avenida principal, podemos visitar  pequeños y pintorescos negocios con artesanías de la región como también diversos comercios de otros rubros. La zona hotelera está compuesta por pequeños hoteles, cabañas y hosterías que cuidadosamente se integran al resto del paisaje.

Tulúm, que en lengua maya significa “muralla”, fue una ciudad amurallada de la antigua civilización. Anteriormente su nombre era Zamá, que significa “amanecer”. Precisamente los relatos sobre la historia de la ciudad, dan cuenta que su actual nombre fue dado cuando la ciudad ya se encontraba en ruinas. El nombre antiguo  hacía honor a su ubicación en la costa oeste  y a la alineación poniente-levante de sus edificios. Las investigaciones arqueológicas confirmaron que gran parte de los edificios estaban dedicados a las observaciones astronómicas.

Según los estudios realizados, la mayor parte de las construcciones datan del año 1.200, momento en el que la civilización maya alcanzó su mayor esplendor. Se considera que Tulúm fue un importante centro de culto  hacia el “dios descendente” y sus habitantes comerciaban objetos con poblaciones bien distantes, ya que se encontraron restos de sílex, vasijas de cerámica, obsidianas y jades de Guatemala; y cascabeles y anillos de cobre procedentes del altiplano.

Además del interés arqueológico que despierta, Tulúm es un lugar turístico por excelencia. Sus playas de arena blanca contrastan con los tonos azules más variados del mar que bordea sus costas. Además el clima caribeño lo hace un destino atractivo durante todo el año. Y por si esto fuera poco, la gastronomía es de excelencia. Abundan en ella platos preparados con productos de mar, pescados, mariscos, y también los tradicionales productos de la cocina yucateca: maíz, frijoles, chile, tacos, enchiladas y fajitas. Pero como ya se ha convertido en un sitio turístico internacional, en estos últimos años, restaurantes internacionales se instalaron en la ciudad para ofrecer gastronomía asiática, africana, americana o italiana. Por todas estas razones, sin dudas, Tulúm es un paraíso que, con la cordialidad de su gente, espera nuestra visita.

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