El “juguete urbano” de París

El Centro Pompidou es el nombre más comúnmente empleado para designar al Centro Nacional de Arte y Cultura Georges Pompidou de París.

El edificio alberga el MuséeNationald’ArtModerne; el IRCAM, un centro de investigación musical y acústica; y una biblioteca (bibliothèque) con un aforo de 2.000 personas, abierta al público.

Diseñado por los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers, el edificio fue concluido en 1977, e inaugurado el 31 de enero del mismo año.

Posee unas 76.000 obras de arte, una de las colecciones de arte moderno y contemporáneo más completas del mundo junto con la Tate Modern de Londres y el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York.

Entre los artistas representados, figura, Picasso, Joan Miró, Brancusi, Modigliani, Matisse, Francis Bacon, Jean Dubuffet, etc.

Si, en ciertos aspectos, el edificio puede hacer pensar en una fábrica o en una máquina, su dimensión utópica y lúdica lo aleja aún más de los cánones clásicos de los palacios de cultura.

Es uno de los ejes fuertes de la reflexión de los dos arquitectos, que se concentraron en diseñar “un edificio que no fuera un monumento, sino una fiesta, un gran “juguete urbano”, una burla al “establishment”.

Para acoger al público y cambiar su relación con el arte, ellos subvierten los códigos, crean las condiciones del intercambio y le apuestan a la escala humana. Sociable y alegre, el edificio se ríe de las convenciones y los estilos.

Sin duda alguna, una de las cosas que más llama la atención de este edificio, es la llamativa exposición de los tubos que llevan sus instalaciones. No hace falta ser arquitecto para saber que en los edificios estos tubos tratan siempre de esconderse. Ellos corresponden a la parte “sucia” de la obra, por ende no deben verse.

El “Pompidou” muy por el contrario, decide “revelarse” contra lo establecido, y opta por no sólo dejar a la vista los enormes tubos de instalaciones, sino que además pintarlos de colores vivos para que llamen aún más la atención.

Estos colores –además de captar la atención del público– sirven de código para que el visitante sepa la función que tiene cada elemento.

 

Las piezas pintadas de rojo cumplen con la función de circulación (ascensores y escaleras), el azul es la climatización, el verde las instalaciones del agua (fontanería, desagües,…), el amarillo es la electricidad, y el blanco las tomas y extracciones de aire.

Otro aspecto que llama la atención de este edificio, es la protagónica escalera mecánica suspendida que se estira en zigzag sobre toda la diagonal del edificio. Esta verdadera “oruga” se transformó finalmente en la firma del Centre.

Envuelta con vidrio, la “oruga” deja visible el flujo de los usuarios, transformándose en una “calle vertical” donde el visitante descubre el panorama de París a medida que asciende.

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