Rovinj, la pequeña Venecia Croata

Rovinj, es una pequeña ciudad marítima del Noroeste de Croacia en las que ondean tantas banderas italianas como croatas, y en la que se habla el italiano en todas sus esquinas. Todo: las casas, la comida, la gente…

La ciudad de Rovinj es como una pequeña Venecia situada al otro lado de la costa adriática. Las casas recuerdan a las de los canales venecianos.

Si no fuese porque se encuentra sobre fuera de la península itálica, uno esperaría encontrarse con las góndolas y los barcos en la puerta de cada casa. Y es que nada más entrar en la ciudad te viene un olor a pizza que delata la gran influencia italiana que ha recibido este bonito municipio croata. Las pizzerías, las ostrerías y las heladerías ocupan el grueso de los restaurantes de Rovinj. Lo característico de la gastronomía croata se reduce al pescado y a algunos guisos que ofrecen algunos de sus restaurantes, pero por lo demás, todo recuerda a Italia.

Su monumento más importante es la Catedral de Santa Eugenia, cuyo campanario fue diseñado reproduciendo el famoso Campanille de la Basílica de San Marcos de Venecia. Quizá el de Rovinj sea más bonito que el de Venecia, al ser de un blanco inmaculado. Recordemos que el de Venecia es una reconstrucción de 1912, que no es el original de la célebre ciudad, ya que aquel colapsó en 1902.

La historia de Rovinj nos explica la causa de este parecido. Rovinj fue durante más de 500 años parte de la República de Venecia. Solamente durante los siglos XIX y XX, Rovinj no estuvo ligado de alguna manera a Italia, pero incluso en esos siglos, la mayor parte de la población seguía siendo italiana. Rovinj se encuentra en la península de Istria, la cual formó parte de los dominios de Venecia hasta que todo su poder se desvaneció. A ellos pues deben su aspecto y arquitectura. No sólo Venecia. Anteriormente el Imperio Romano y el Bizantino fueron los responsables de gobernar en este puerto. De hecho, son los culpables de que Rovinj se encuentre unido al continente, debido a que el centro histórico de la ciudad estaba originariamente en una isla. Para unirla al continente, rellenaron la separación con grandes cantidades de arena, generando el itsmo que une isla y continente hoy en día.

Rovinj tiene mucho que ofrecer además de buenos paseos en los que disfrutar de su historia y la cultura propia de sus raíces italianas. Además de sus calles y monumentos, también la naturaleza ha dejado un generoso regalo a los habitantes de esta península que recuerda que fue isla hace tiempo.

Un ejemplo de ello son sus fantásticas playas, todas naturales y prácticamente vacías. El agua del mar es turquesa y transparente, como en todo el Adriático.Por otro lado, Rovinj tiene Parques Naturales muy interesantes. Quizá el más importante sea el Park šumaZlatnirt, que cuenta con bosques con mucha variedad de árboles y también está poblado de playas vírgenes. Además, las cercanas islas de SvetaKatarina, o las islas unidas de SvetiAndrija-Maskin son pequeños paraísos naturales a descubrir.

EnViajes

[fbcomments]