Pekín entre la tradición y la modernidad

China es hoy en día uno de los países en los que mayor contraste se puede vivir entre la tradición todavía vigente y la modernidad.

Este proceso de modernización tiene un claro reflejo en una de sus principales ciudades, Pekín.

Asistimos quizás al último gran espectáculo de la era industrial, con sus mega estructuras, su saturación visual, su ruido mediático y su física presencia.

El despertar económico de China de los últimos 25 años, no sólo ha entregado miles de m2 a la modernidad global y a sus experimentos individuales, sino que ha acelerado el colapso de una época.

Luego del estadio de Herzog& de Meuron, las aventuras de Gehry y las piezas industriales OMA.  Así como Manhattan fue el laboratorio de la modernidad, Beijing dona su territorio para los últimos experimentos de ésta.

Un recorrido por el antiguo Pekín comenzaría en la grandiosa Ciudad Prohibida de 500 años de antigüedad, la imponente residencia de los emperadores Ming y Qing y sus cortes.

El complejo imperial acoge 980 edificios rojos con techos de teja naranja. Cerca del Parque Beihai y su blanca y centenaria pagoda se encuentra el jardín imperial mejor conservado de China.

El geométricamente simétrico Templo del Cielo es un clásico de la arquitectura Taoísta. La construcción china más emblemática, La Muralla China, es una excursión inolvidable.

De la misma manera que el yin no puede existir sin el yang, Pekín tiene un equilibrio gracias a la moderna y dinámica metrópolis. El Espacio Artístico 798 es un complejo industrial que ahora mismo es el centro del arte moderno Chino.

Varios de los edificios avant-garde más impactantes tienen raíces Olímpicas, como el Nido de Pájaro, donde se celebran competiciones entre atletas de talla mundial.

El Cubo de Agua, donde Michael Phelps nadó hasta adentrarse en los libros de récords, es un faro iluminado adentrando a China en la modernidad.

El área Houhai ha surgido como el distrito más novedoso en cuanto a la vida nocturna. Ninguna ciudad de China tiene la riqueza y variedad cultural que se encuentra en esta capital.

El Gran Teatro Nacional de China, también conocido como El Huevo, es una esfera que ofrece la mejor música, danza y dramaturgia. Para aquellos que miden la cultura a través de las papilas gustativas, Quanjude es reconocido por su pato Pekín.

 

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