Expedición al sitio de la tragedia uruguaya de los Andes

Expedición al sitio de la tragedia uruguaya de los Andes

Expedición al sitio de la tragedia uruguaya de los Andes. Destinos turísticos.

 

La Cordillera de los Andes es uno de los escenarios naturales más espectaculares de la Tierra, además de ostentar algunas de las cumbres más altas. Por lógica, es un territorio óptimo para el turismo de aventuras. Pero también, ha sido el sitio de una tragedia siempre presente en la memoria de los sudamericanos, como la llamada tragedia y milagro de los Andes, donde un avión de rugbiers uruguayo cayó en plena montaña, dejando un triste saldo de muchas víctimas, pero también donde 16 jóvenes salvaron su vida de una forma que parecía imposible. Actualmente, se ofrecen expediciones a caballo que permiten visitar el sitio exacto de la caída de la aeronave, donde el grupo luchó por sobrevivir 72 días.

El 13 de octubre de 1972, un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya alquilado para llevar a Santiago de Chile al equipo de rugby del club Old Christians – acompañados de algunos familiares y amigos –, quienes disputarían un torneo y además aprovecharían para hacer turismo, cayó en medio de altas montañas cordilleranas. Algunos pasajeros fallecieron durante el accidente, pero muchos otros lograron superar esta instancia, incluso con graves lesiones.

Así comienza la epopeya por la superviviencia que duró 72 días, y tuvo momentos durísimos como la decisión de alimentarse de los cuerpos de los fallecidos, o una avalancha que sepultó al aparato durante días y además se cobró varias vidas más. Finalmente, dos jóvenes del grupo decidieron caminar para pedir ayuda: lo hicieron durante diez días, mal alimentados, sin equipamiento ni abrigo acorde a las bajas temperaturas de montaña, atravesando cumbres altísimas, peligrosas laderas, vertiginosos precipicios, terrenos imposibles. Lograron llegar a la civilización el 21 de diciembre y así, salvar 16 vidas de las 45 que embarcaron en octubre en Montevideo. Por ello, el hecho es llamado también el Milagro de los Andes.

El lugar donde se produjo el forzoso aterrizaje se denomina desde entonces el Valle de las Lágrimas, ubicado en la alta montaña de El Sonseado, a unos 3.500 metros sobre el nivel del mar. Geográficamente, se encuentra en la provincia de Mendoza, a la altura de la ciudad de San Rafael. Es decir, del lado argentino de la frontera.

Existen algunas empresas que durante el verano – cuando la nieve se retira –, llevan a interesados a conocer este lugar. Desde luego, llegar hasta allí no es sencillo, requiere de una cabalgata o caminata de un par de días, y por tanto, un estado físico aceptable para tolerar la exigencia de la altura, el sol constante y especialmente, el largo y no libre de obstáculos trayectos. Pero en general, una persona saludable puede hacerlo sin mayores problemas.

Al llegar al lugar, es posible encontrar algunos restos que dan cuenta de lo sucedido, y de la convivencia en la montaña que tuvieron que atravesar los sobrevivientes. Se visita la cruz recordatoria que se erigió en homenaje a las víctimas, y se puede hacer un reconocimiento del lugar donde se podrá observar el fuselaje del avión Fairchild, cruces, epitafios, banderas, ofrendas, además de compartir historias y anécdotas de aquellos días.

Las empresas suelen ofrecer el acompañamiento de guías, que ya han hecho el camino varias veces, además de baqueanos lugareños que conocen cada rincón, y pueden ofrecer seguridad a los participantes. Algunas empresas, además, brindan como plus el acompañamiento por parte de un sobreviviente. El punto de partida suele ser la ciudad de Malagüe, en Mendoza, y el paquete ofrecido incluye provisiones, carpas y otros enseres necesarios para la expedición, haciéndola todo lo confortable que se pueda. Las propuestas surgen de más de una empresa, por lo que se sugiere averiguar las condiciones de cada una de ellas para decidir con cuál contratar la excursión.

 

Esta travesía ofrece disfrutar de la belleza demoledora de los paisajes de alta montaña, vírgenes de la mano del hombre, en la quietud de la naturaleza que no ha sido conquistada. También, por la historia tan fuerte que da contexto a esta propuesta, la experiencia es muy movilizadora a nivel personal y espiritual, lo cual deja a los participantes con un cúmulo de emociones que consideran positivas en sus vidas – a pesar del costado triste que sin dudas tiene esta historia.

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