El símbolo de la paz en Berlín

Tres veces golpeó el káiser Guillermo I el 9 de junio de 1884 sus cimientos y se dice que la herramienta se le hizo añicos. Al káiser no le gustaba el Parlamento.

Había dado el visto bueno al proyecto del arquitecto Paul Wallot de mala gana, aunque no autorizaba la pesada cúpula de piedra ideada por Wallot. Y es que sería más grande que la del Palacio Real.

La historia a partir de entonces refleja la turbulenta historia alemana. El 9 de noviembre de 1918, el diputado PhilippScheidemann proclamó desde aquí la república.

El 27 de febrero de 1933 se originó un incendio, por causas hasta hoy desconocidas, y ardieron la sala de sesiones y la cúpula. Los nacionalsocialistas se sirvieron del incendio del Reichstag como pretexto para la persecución de enemigos políticos.

Destruido durante la Segunda Guerra Mundial, el Parlamento se reconstruyó entre 1961 y 1971 de forma simplificada bajo la dirección del arquitecto Paul Baumgarten, sin la cúpula destrozada en 1945.

Y tras la Reunificación alemana, la Cámara Baja decidió volver a utilizar el edificio como sede del Parlamento. Apoyándose en las enormes dimensiones históricas, el arquitecto Sir Norman Foster lo amplió y reconstruyó, convirtiéndolo en un edificio funcional y moderno.

La cúpula de cristal, que provocó gran controversia y por la que se puede caminar se ha convertido en uno de los auténticos símbolos de Berlín.

En 1999 se inaugura la nueva cúpula del Reichstag, obra de los arquitectos Norman Foster &Partners.Este proyecto debe ser probablemente uno de los proyectos más destacables de Foster y se ha convertido al mismo tiempo en una de las principales atracciones turísticas de Berlín.

Es precisamente este aspecto algo que me parece muy destacable. La arquitectura y la generación de una obra emblemática despojada de frivolidades es la manera de enfrentar la renovación del Parlamento Alemán y con ello volverlo un edificio público de interés y uno de los más visitados de Berlín.

La cúpula de Foster será la reconstrucción de la cúpula original del edificio, a menor escala que la original, obra del arquitecto alemán Paul Wallot, quien ganara el concurso para construir el edificio y que fue destruida durante los bombardeos aliados en la Segunda Guerra Mundial, lo cual añade al edificio una fuerte carga simbólica e histórica para el pueblo alemán.

La cúpula se vuelve un elemento de recorrido a partir de dos grandes rampas que otorgan nuevas vistas de la ciudad y al mismo tiempo iluminan naturalmente la sala principal del parlamento mediante un complejo embudo de espejos.

El edificio se completa con una gran celosía móvil que evita el ingreso de luz directa a la cúpula evitando el sobrecalentamiento de la estructura y que podemos entender como un sello de la arquitectura hi-tech y sustentable.

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