Etiopía, una maravilla en el continente Africano

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Siendo uno de los países más castigados por la pobreza, desde los años ochenta se ha puesto de pie ante el mundo cultivando sus tierras, preparándolas para el turismo que hoy se atreve a descubrir sus encantos y sus tradiciones que se encuentran escondidas en este rincón del mapa.

Etiopia limitando sus fronteras con Somalia, Eritrea, Sudan, Kenia, y Djibouti en el Conteniente Africano es conocida por ser el Hogar del “Nilo Azul”, rodeada por sus tierras altas, bellas montañas salpicadas en verde que pueden perder su mirada en el horizonte y en contraste sus tierras áridas habitadas con tribus milenarias que nos invitan a vivir su cultura. Es un país lejano y olvidado que en los últimos veinte años ha ido tomando forma, se ha ido construyendo y ha logrado que en la actualidad el turista  pueda recorrer su amplio territorio con tranquilidad y entusiasmo.

Muchos llegan a Etiopia queriendo conocer y palpar sus tradiciones y culturas, es un país conocido por sus bases religiosas ya que son ortodoxas, sus templos y rituales son algo realmente imperdible además de contar con un pueblo muy conservador que mantiene sus brazos abiertos a todo aquel que esté interesado. Todos sus visitantes terminan extremadamente asombrados de su patrimonio cultura y sus paisajes de ensueños que yacen bajo su cielo.

“El Puente del Nilo Azul” ubicado en “Bahir Dar” une una de las ciudad más pintorescas y bonitas con nuestra llegada al nacimiento del Rio Nilo. En esta ciudad podrá contemplar las avenidas con palmeras en sus costados y su infraestructura ya bastante avanzada. En el viaje de recorrido hacia el puente para su llegada al Rio Nilo podrá tener la oportunidad de ver en con sus ojos hipopótamos y si se anima a continuar su viaje unos kilómetros más podrá admirar el Palacio de Haile Selassie. “Bahir Dar” ofrece además una de sus excursiones un tanto atípicas pero bastante interesantes de ir hasta Weyton y observar cómo se construyen las balsas cuidadosamente las que luego vera navegando las aguas del rio.

Una visita obligada son los Monasterios del Lago Tana, divididos entre la zona de Bahir Dar y Zege se encuentran los veinte monasterios dignos de ser admirados. Su entrada debe ser silenciosa como signo de respeto, sus pinturas y objetos son considerados de los más hermosos y son las reliquias que se encuentran dentro de ellos. El resto de sus Monasterios pueden recorrerse en balsa apreciando la naturaleza que se encuentra en estas tierras y conocer lugares como Azwa Maryam y la Isla Kebren Gabriel donde encontraran caminos de Pelicanos una experiencia realmente hermosa. En la Isla Kebren Gabriel las mujeres podrán tener acceso acompañadas de un monje, y es aquí en su interior donde se encuentra la Biblioteca de Kebren con libros y escrituras religiosas antiguas más grande del lugar además del Museo y la Iglesia que acompaña al Monasterio.

Una de las experiencias que no puede dejar de vivir es en “Sidi Ieuss”, más allá de conocer su Monasterio usted tendrá la oportunidad de pasar sus horas con las comunidad de monjes que habitan la zona y aprovechar de la diversidad natural y la vegetación que se encuentra en “Side Leuss”, como las platas de café que abundan aquí. Por otro lado “Debre Maryam” no debe ser dejada de lado, todo su recorrido en balsa por el Lago Tana lo traerá aquí y conocerá las bellas plantas de papiro y uno de los últimos monasterios que al igual de los demás en su interior encontrará preciosas reliquias.

Su viaje finalizara con la excursión más esperada de todas, una visita a las “Cataratas del Nilo Azul”, también llamadas “Tis Abay” ya que se destacan por ser una de las más bellas en África y a su regreso aun asombrado por las maravillosas imágenes que se habrán grabado en su memoria podrá sentarse en “Galaxy” a tomar un café típico de la zona.

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