Buscando sentir más cerca a Salvador de Bahía

Sobre: Brasil, Mitos viajeros, Recomendaciones, Videos

-Por Cecilia Hauff-

Salvador es el nombre abreviado de la capital de Bahía -São Salvador da Bahía de Todos os Santos- que imagino que sólo debe aparecer escrito de esa manera  en documentos históricos, en manuales escolares, en la Wiki y en la literatura. Bahía ha sido otro de sus nombres abreviados, así como “Capital da Alegría” (por sus carnavales) y la “Roma Negra” (por ser la mayor metrópoli de población negra fuera de África).

Fue la primera capital de Brasil colonial durante dos siglos y, actualmente, es la tercera ciudad con mayor densidad de población de ese país. Al igual que la vieja Buenos Aires, Salvador de Bahía también tiene en su historia anécdotas de colonizadores que han sido alimento de aborígenes caníbales enojados tras haber sido invadidos por seres de otro mundo -el Viejo Mundo-.

Nunca he pisado las calles de Bahía, pero aterricé mentalmente por estas latitudes en un viaje virtual para dejarme tentar por sus clichés antes de decidir a qué lugar del mundo migraré el año próximo. Así es que los invito a conocer conmigo esta ciudad a través de sus representaciones culturales y mentales por medio de otros viajeros. Engordemos viejos mitos y conozcamos nuevos.

Por ejemplo, “soteropolitanos“, esta es una palabra totalmente nueva para mí, se trata del gentilicio elegido para los habitantes de Salvador, un término muy rebuscado que proviene del griego “soterópolis”, que quiere decir ‘ciudad del Salvador’. Tal vez lo han hecho los decimonónicos iluminados para diferenciarse de tantos otros sitios con el mismo nombre, como ocurre con tantos sitios de Latinoamérica.

En Salvador las religiones son tan libres como el carnaval, por eso es que la riqueza cultural de los pueblos autóctonos y los ‘afro’ se mantiene tan viva. Dicen que hay 365 iglesias en toda la ciudad, o sea, una iglesia para cada día del año. Además, al igual que otros sitios de América Latina, cuenta con rituales religiosos extraordinarios, que para los viajeros resultan ser verdaderos espectáculos colectivos, como la capoeira, el maculele o las procesiones en el mar, como la fiesta de Yemanyá.

Yemanyá es una diosa que me ha seducido, exportada de África y sincretizada con la religión católica, es la diosa de los mares, de los pescadores, de los navegantes, de los amores imposibles, de las flores, de las mujeres que danzan vestidas de blanco y celeste en la arena, de las procesiones majestuosas y flotantes, la que recibe ofrendas fetichistas que harían al ajuar de cualquier mujer elegante: peines, flores, caracoles, espejos, brazaletes, anillos… porque Yemaná -o Iemanyá- dicen que es la madre de todas las deidades umbandas. Parece que uno puede escribirle a esta diosa una carta para pedirle que nos cumpla un deseo el 2 de febrero, un amor imposible, por ejemplo, y como las olas del mar que se llevan nuestras palabras siempre regresan, en una de esas el milagro será concedido como una respuesta del mar. En el noreste de Argentina solemos clavar cuchillos en los troncos de las plantas de bananas para pedirle la noche del 23 al 24 de junio a San Juan que nos traiga un novio. Habrá que probar todos los métodos disponibles, entre tantos, alguno debería funcionar. Lo bello es saber que los dioses no han muerto en Latinoamérica, están tan vivos como sus rituales, y Bahía parece ser uno de los sitios donde más se regocija la magia de nuestro continente.

Un dato difícil de pasar por alto, ha sido el comentario de una viajera española que, al igual que sus amigas, ha quedado impactada ante la belleza de los cuerpos masculinos de morenos que bailan esbeltos en las playas y callecitas coloniales de la ciudad, que al parecer son muy tentadores y despiertan los instintos más animales de cualquier señorita.

Este atractivo turístico seductor me hizo pensar en la novela Plataforma del francés Michel Houellebecq que terminé de leer hace unos días y que trata crudamente el tema del turismo sexual en el mundo, entre otras cosas bastante conflictivas de la realidad actual (el capitalismo, los países subdesarrollados y su dependencia económica, las multinacionales, el multiculturalismo, el congelamiento de las relaciones humanas en el primer mundo, el terrorismo fundamentalista, la pobreza, la perversión sexual, etc). Recurriendo constantemente a una teoría de las especies tomada de Comte, el narrador dice en su libro, sin escatimar en sutilezas, que las mujeres blancas europeas prefieren hombres negros y latinos en general dentro de los circuitos del turismo sexual y que por eso Brasil, Cuba y Puerto Rico serían los destinos preferidos, mientras que los hombres se inclinan más por las jovenzuelas orientales, principalmente las tahilandesas. En esta novela, el juego de seducción entre mujeres europeas y nativos no siempre es a cambio de dinero. Si bien las playas, los veranos, lo países tropicales son propicios para conocer gente y pasarla bien me sorprendió un poco la crudeza con que se describen estos fenómenos en Plataforma, y sus causas.

También me hizo recordar el nombre del disco de Daniela Mercury, gran cantante brasileña nacida en Salvador, quien llama “feijâo con arroz” (salsa de porotos o fréjoles negros con arroz blanco) a las parejas multiétnicas de morenos con blancos. Todavía no sé qué tan xenofóbica será la sociedad nordestina, me refiero en ambas direcciones, entre blancos y negros y viceversa, aunque incluso deben haber muchos pueblos indígenas y sus descendientes, pero algo me dice que la convivencia multiétnica es bastante amena, pacífica y tolerante, pero no lo sé, es una imagen idealizada que me hago, aunque habrá que constatarlo. Resulta interesante leer la crónica de esta española quien, de manera más inofensiva y romántica que Houellebecq describe esta atracción sensual turística, creo que cualquiera de nosotras podría sentirse identificada con la narradora de este relato, es decir, seducida por un bello soteropolitano.

Próximamente más historias de Brasil; mientras tanto, les dejo un par de videos para disfrutar en imágenes las bondades de esta hermosa ciudad que dan ganas de visitarla.

Video de Salvador de Bahía realizado por un viajero canadiense:

Video brasileño de promoción turística sobre Salvador de Bahía:

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Fuente de la foto de esta entrada

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