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	<title>Lugares turísticos para viajar &#187; Viajes con Amigos</title>
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	<description>Reserva de viajes online. Paquetes turísticos. Ofertas en hoteles. Pasajes aereos</description>
	<pubDate>Thu, 15 Jul 2010 23:02:33 +0000</pubDate>
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		<title>Erke, charango y bombo en Salta y Jujuy</title>
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		<pubDate>Sat, 11 Apr 2009 15:49:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Los primeros días de enero de 2009 hice una viaje a Salta y Jujuy con Noel, en busca de una buena dosis de contacto con parte de nuestras raíces culturales. Nos encontramos con cosas inesperadas, como un polaco bailando chacarera.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>MONOPOLIO Y CONTRACORRIENTE DE PEÑAS EN SALTA</strong><strong>: </strong></p>
<p>-Por Cecilia Hauff-</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012874.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-584" title="Noel y Ceci en Salta" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012874-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Los primeros días de enero de 2009 viajé con mi amiga Noel a Salta y Jujuy</strong>. La pobre tuvo que bancarse que en Salta, ciudad hermosa a la que siempre vuelvo, me reencontré con un viejo amor, Emiliano, que nos recibió en su casa con todo el afecto y la buena onda de su familia y sus amigos.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>El plan original era hacer turismo folclórico</strong>, ya que a las dos nos encanta la música folclórica de nuestro país, y sus danzas. El año anterior habíamos asistido a un taller de danzas de este género, y esperábamos culminar el ciclo con un viajecito a Salta, uno de los centros donde la cultura tradicionalista está más explotada que en otras regiones de Argentina, lo que significa que hay más festivales, espacios y gente, dedicados al género; es decir, que <strong>Salta era para nosotras el mejor lugar para poner a prueba lo aprendido, algo así como la Meca de la zamba argentina</strong>. Pero al final, esta hermosa debilidad que tenemos los seres humanos cuando Eros nos saca de quicio con sus flechas envenenadas con mejunjes de pasión, hizo que el plan original mutara un poco, y que Noel no la pasara tan bien durante algunos ratos por mi perdición. Así que, consejo para viajeros, si algo irresistible se le pone en el camino, sea prudente con su compañero/a de viaje, no lo desatienda, busque el equilibrio, intente ser racional.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>No pudimos ir a las peñas de Salta</strong> –lugares donde generalmente uno puede alimentarse, escuchar, ver y bailar folclóricamente- porque los precios excedían nuestro presupuesto. Las míticas peñas como <strong>Balderrama</strong>, a orillitas del canal, como dice la canción, no eran tan populares como esperábamos que fueran, no sé quiénes son los que asisten habitualmente, pero me imagino que son más extranjeros que argentinos.</p>
<p style="text-align: left;">Eso nos decepcionó bastante así que decidimos olvidar las peñas desorbitadas, postergar un poco las ganas de chacareras y zambas acumuladas, y <strong>viajar hasta Tilcara, en Jujuy, donde supuestamente comenzaba el “Enero Tilcareño”</strong>, festival que se hace cada año y que, entre otras cosas, tiene mucha movida folclórica. Y, entre esas muchas cosas, hay demasiados turistas, principalmente provenientes de Buenos Aires, Salta y Tucumán. Ya había asistido otros años al enero tilcareño, y <strong>siempre es un tumulto de gente, no queda lugar ni para armar la carpa</strong>; de noche hace mucho frío, a veces llueve, la gente se emborracha mucho, y todos se divierten mientras la policía va echando a los fiesteros de los lugares públicos que interrumpen la paz de este apacible pueblo, después de cierta hora de tolerancia. Entonces los turistas se recluyen a orillas del río, tiemblan de frío, de alegría, de éxtasis; guitarrean, se emborrachan, se conocen, se enamoran un rato, bailan, y algunos la pasan muy bien y otros no tanto. Digamos que en todo hacinamiento humano como este se producen conflictos de convivencia. Pero está claro que todos quieren ir al enero tilcareño; y por algo será.</p>
<p style="text-align: left;">Nosotras, sabiendo todo eso, queríamos ir también, principalmente por <strong>sus peñas llenas de vida y alegría</strong> donde dos o tres años antes –con Fede, con Claudia y con Pili- pagué sólo dos pesos por entrar y sentir el rugido de un <strong>erke </strong>sobre nuestras cabezas rajadas con sonrisas enormes, siguiendo el balanceo de chacareras, gatos, zayas, carnavalitos y zambas. Fue en ese viaje anterior, cuando al verla a Pili bailar, una amiga salteña, como en una visión fabulosa, todas las zamba posibles con los mozos que se le animaran, en medio de la plaza de Tilcara entre una multitud de guitarras y turistas amontonados; fue entonces, por sus movimientos audaces que me contagiaron algo adentro, que me enamoré definitivamente del folclore, de las emociones que transmite, de su belleza. <strong>Todo eso hacía que Tilcara pareciera la mejor alternativa para saciar nuestras ganas de folclorear,</strong> y alejarnos un poco de Salta, donde yo sólo me dejaba llevar por las pasiones y podía arruinar el viaje que habíamos planeado al principio.</p>
<p style="text-align: left;">Sin embargo, <strong>Salta tiene lo suyo</strong> y no nos iba a dejar ir decepcionadas. <strong>Emiliano y sus amigos nos prepararon una guitarreada con un riquísimo asado bajo la lluvia</strong> en casa de uno de ellos. Vale la pena mencionar que se dice que <strong>en Salta todo el mundo sabe algo de música y tiene algo de filósofo</strong>, al menos es lo que yo percibí durante los dos años que viví entre salteños. Y es verdad, todos tocan la guitarra o el bombo y/o cantan folclore; es como la base de la salteñidad. Después, si algunos trascienden el modelo, ya es otra historia. Pero éste es un fenómeno hermoso que hizo que me quedara prendada de ese pueblo de inmediato, hace algunos años.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012898.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-589" title="Pasión salteña." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012898-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012890.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-587" title="Noel se une a los cantores del alba" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012890-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p>Lo de <strong>pueblo filósofo</strong> también es cierto, será pura filosofía de la calle, pero yo creo que son las montañas y el vino los que inspiran esos estados contemplativos en este recodo del mundo; y no era para menos mencionar estos detalles, ya que completamos el cuadro folclórico reuniéndonos en casa de un estudiante de filosofía con el que mantuve una acalorada discusión sobre Foucault. Así que esa noche <strong>tuvimos nuestra peña privada </strong>donde todos se lucieron cantando con toda la energía de sus gargantas, incluso Noel, que se conocía todas las canciones y que me sorprendió porque había sido la primera vez que la escuchaba cantar, encima en público, y con una desinhibición increíble. Yo no podía cantar, primero porque hubiera arruinado aquella noche inolvidable, segundo porque estaba demasiado emocionada disfrutando de las voces del amor, la amistad, la hospitalidad de la gente que uno acaba de conocer, las miradas, las sonrisas, el espíritu musical de letras que nos hermanan, el tumtunear de un bombo legüero que producía los latidos de aquella noche, con los intervalos de locura rítmica de la caja mulata de Emiliano; la lluvia, el frío, los sueños tibios&#8230; <strong>Tuvimos la mejor peña salteña que podíamos esperar</strong>, hasta bailé unas chacareras, y Noel tocó el bombo. Hermoso.</p>
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<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012896.jpg"><img class="size-medium wp-image-588 aligncenter" title="Yo sólo puedo disfrutar, tengo un nudo en el estómago y unos vasos de vino en la cabeza." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012896-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012885.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-586" title="Vino, charango, bombo, guitarra y voces, después de un asado bajo la lluvia que le valió un resfrío a Emiliano." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1012885-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;">
<p><strong>CHACARERA CON ESTILO POLACO EN TILCARA:</strong></p>
<p style="text-align: left;">Los padres de Emiliano tuvieron el hermoso gesto de llevarnos hasta Tilcara en auto, tanto cariño me robaba lágrimas; y ahí nos quedamos, Noel y yo, <strong>en un camping </strong>de piso terroso, pelado, sin pastito, como la mayoría de los campings de la puna; así los mimos y las comodidades de la ciudad quedaban atrás para provocar una pizca de aventura en el viaje relámpago a Jujuy. Inolvidable el viento del atardecer puneño,  arremolinaba el polvo en los cabellos, pestañas y dientes. Aúlla el viento, sonaría en los hilos de la carpa como si fueran cuerdas de un instrumento, si los tuviera, pero como no los tiene, nuestro pequeño reparo amenaza con salir volando; el peso de nuestras mochilas gemelas nos salva. <strong>La primera noche tuve mucho, mucho frío</strong>, a pesar de la bolsa de dormir térmica, supuestamente de buena calidad, pero la amplitud térmica entre los días y las noches no pasa desapercibida. Para nada.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032957.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-590" title="Tilcara de terracota" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032957-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Tan apuradas estábamos por llegar <strong>al enero tilcareño</strong>, que <strong>llegamos muy temprano</strong>; los primeros días de enero, por lo visto, todavía no pasa nada. El pueblo estaba vacío en relación con otros eneros que tenía en la memoria,<strong> las peñas populares cerradas aún</strong>, y sólo los reyes magos paseando en camioneta con una escandalosa y aguda batucada, perturbaban la tranquilidad de las callecitas enmarcadas entre casas de adobe y montañas de terracota en diferentes tonos. Por la noche los niños hicieron un desfile para los habitantes del pueblo, más que para los turistas, con el que despedían a los pesebres. Algunos de los grupos que desfilaron parece que bajaron de las montañas para llegar a la fiesta, como seguramente lo vienen haciendo desde tiempos inmemorables. Agudos y chillones son sus ritmos, un carnaval que mezcla lamentos y alegrías, dos caras de la misma moneda de la vida.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032962.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-591" title="Los reyes magos de Tilcara" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032962-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043045.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-618" title="Pastorcito de la puna" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043045-224x300.jpg" alt="" width="224" height="300" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043042.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-617" title="Despeedida de los peceres del 6 de enero, desfile popular en Tilcara." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043042-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043039.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-616" title="Niños preparados para carnavalear en el desfile alrededor de la plaza en Tilcara." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043039-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>La primera noche salimos a buscar una peña; nada.</strong> Terminamos en una pizzería muy new age donde una pareja de músicos de Buenos Aires daba un espectáculo folclórico. La verdad es que la pegamos, no era el folclore popular que buscábamos, tenía más un tono academicista, cierta vibra de perfección que conmovía, me gustó mucho. Salimos del restaurante y queríamos encontrar una pista de tierra donde se sacudieran alpargatas al compás de unos bombos, pero nada&#8230;</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032963.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-592" title="Folclore de alta costura que suena muy bien en una pizzería." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1032963-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;"><strong>Terminamos la noche de una manera exótica</strong> para el ambiente, e inesperada, en una fiesta reggae al fondo de un chalet cuya arquitectura nada tenía que ver con las fachadas coloniales. Había una banda en vivo y mucha gente que hacía rato que había despegado. Probamos una cerveza Norte, temblamos un poco al ritmo del rocío de la madrugada, más que al de la música, contemplamos el circo de los caídos que volaban, y nos fuimos a la carpa a refugiarnos de las noches heladas de los veranos tilcareños.</p>
<p style="text-align: left;">Al otro día fuimos a Iruya; esa es otra historia. A la vuelta, reincidimos con las peñas; terminamos en otro restaurante para turistas, con folclore en vivo, con precios altísimos que sólo nos permitieron probar un tamal y una empanada de llama a cada una –he probado sabores mejores en peores sitios- y disfrutamos de varios grupos que iban pasando por el reducido espacio del escenario.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043055.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-593" title="Folclore popular en otro restaurante, quenas y bombos ejecutados por el dueño del lugar." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043055-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043065.jpg"><img class="size-medium wp-image-596 aligncenter" title="Salteña baila chacarera con polaco. Buenísimo." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043065-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Muy lindo el espectáculo, pero no había lugar para bailar, y los pies se nos inquietaban bajo la mesa queriendo escapársenos a hasta alguna pista de baile improvisada.  Pero no se podía. Hasta que, con la última canción, el cantante invitó a bailar una chacarera a una pareja como despedida. ¡El primero en levantarse fue un polaco! Como el espectáculo tenía animación, al principio nos habían preguntado, mesa por mesa, nuestros orígenes y, cuando vi que el polaco se paró para bailar, la primera reacción que tuve fue reírme porque creía que se proponía a hacer un espectáculo payasesco. La dama que impulsaron a la pista los de su mesa era salteña, así que parecía que íbamos a tener a un payaso y a una bailarina de las mejores; pero no, <strong>el polaco me dejó con la mandíbula tocando la mesa. Nunca vi un hombre bailar con tanta gracia y personalidad una chacarera.</strong> Primero, que lo hacía muy bien según las reglas de la danza; segundo, que le daba un ritmo propio, un balanceo muy particular, una forma de castañear muy alegre, sin romper el esquema. Nunca dejó de ser chacarera, pero era polaca. Toda la vida me voy a quedar con la duda de cómo es que este polaco bailaba tan bien esta danza; no sólo el tango es for export; fue maravilloso ver que nuestros ritmos trascienden fronteras y llenan de alegría a turistas de países que se nos hacen tan lejanos. Pero que quizás no lo son tanto, porque el <strong>Chango Spasiuk</strong>, gran acordeonista misionero que me encanta, es descendiente de inmigrantes de esa misma región, y algo me dice que hay un lazo común entre los ritmos folclóricos de alguna región de Europa del Este y los argentinos. <strong>Conclusión, la chacarera argentina con ritmo polaco atarantelado, es una fusión muy buena. </strong></p>
<p style="text-align: left;">De esa noche también me queda la imagen del erke sobre nuestras cabezas, que era lo que no quería perderme en ese viaje. <strong>El erke es un instrumento de viento</strong>, una especie de cuerno larguísimo que usaban los pastores de la puna para comunicarse de cerro en cerro, su sonido te hace vibrar algo en el pecho. Cuando suena hay algo en mí que se despierta, algo mágico que viene del erke, y pude sentirlo esa noche, otra vez.</p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043057.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-594" title="Maravilloso erke sobre nuestras cabezas." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043057-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/erke.mp3">Escuchar el sonido de un erke</a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043059.jpg"><img class="size-medium wp-image-595 aligncenter" title="erke, y al fondo el bailarín polaco en su mesa." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/p1043059-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p style="text-align: left;">Con el final de la música se cerraba el restaurante, y nosotras <strong>nos quedamos con toda esa energía y con ganas de seguir folcloreando a las dos de la mañana, deambulando por las calles frías de Tilcara</strong>; pero nada, habían otros como nosotras buscando la fiesta de la Salamanca, pero nada hallamos. Así que una carpita en la espesura estrellada y ventosa, nos devoró entre los cerros, hasta la próxima oportunidad de carnavalear en el noroeste argentino.</p>
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		<title>Impresiones del Viaje al Diablo</title>
		<link>http://www.enviajes.com/recomendaciones/impresiones-del-viaje-al-diablo.html</link>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2009 01:31:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Historias de viajeros]]></category>

		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

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		<description><![CDATA[Relato de un viaje a playas de Uruguay con amigos, por Noel Depettris.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align: right;"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">-Por Noel Depettris*-</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_294804_7389.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-575" title="Rochie y las piedras enormes retratada por Tomás Morales" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_294804_7389-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_295701_33902.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-574" title="Nuestras bicis en Laguna Negra fotografiadas por Rochie Navarro con cara de asombro" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_295701_33902-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align: center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_295615_5038.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-573" title="La madrugada del Cabo Polonio. Mariana nos pide un simulacro para la foto." src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/n1301652267_295615_5038-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p class="MsoNormal">
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Los parantes del auto y algunas cabezas no me dejan percibir los laterales. </strong>Así que me concentro en la ruta, que por estar sentada en el medio, tengo de ésta el mejor panorama. El medio siempre es una situación conflictiva –nací entre dos hermanos, siempre me sentí en el medio de grupos de amigos, hoy estoy entre mis padres-, sin embargo empiezo a sentirme cómoda en ese lugar, y a veces me resigno a él. Es una ubicación que denota muchas veces no pertencer a algún lugar en particular o no saber a cuál.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>El viaje es largo, </strong>y todo resultó de la misma forma: los paisajes, los silencios, el cansancio. <strong>Estoy viajando con un grupo de amigos </strong>que conocí profundamente por las noches, en un bar de mi ciudad, siendo el único lazo de unión concreto el hecho de que una amiga es novia de uno de ellos. Pero mi amiga no está en este viaje, sino el novio y sus amigos. Es otra historia el hecho de cómo llegué a esta situación, así que me voy a concentrar en el viaje. Estamos en ruta hacia <strong>Montevideo</strong>, que es la única parada que haremos hasta el destino final. No soy de concentrarme en la parte técnica del viaje, ya que confundo rutas, lugares, kilómetros, por lo tanto no voy a explayarme sobre eso. Fueron cerca de <strong>16 horas de viaje en total.</strong> <strong>El destino es un pueblo que se llama Punta del Diablo, en el límite de Uruguay con Brasil, antes del Chuí.</strong> Hasta este momento parece ser un lugar muy turístico, moderno, poco económico, cuyo atractivo principal es el mar y la playa. Tampoco sabría decirles cómo me dejé convencer para hacerlo. Supongo que puedo llegar a un par de conclusiones si me detengo a pensarlo. La realidad es que a pesar de estar en condiciones económicas bajas con respecto a ellos, hay algo que me une. <strong>Hay algo que me sacó de mi lugar y me puso en éste, en el medio de 4 personas que se quieren olvidar de sus vidas por 10 días. </strong>O quizá solo cambiar la rutina.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Emprender un viaje a otro país siempre requiere más de un preparativo. </strong>Por suerte hablamos el mismo idioma, sino requeriría un mes introductorio a su lengua. O inventar el “portuñol”, que por supuesto tiene poco de portugués y nada de español. Pero con Uruguay hablamos casi el mismo idioma. Y, por ende, tenemos mil cosas para discutir. Pero la moneda no es la misma, el cambio nunca es exacto, los productos no tienen las mismas marcas, y las costumbres extranjeras son más caras. Como beber <strong>fernet con coca-cola</strong>. Pero nosotros somos precavidos y llevamos 5 botellas que alcanzaron…para 5 días. Cuando uno viaja, tiene más tiempo para hacer lo que no puede hacer con tiempo cuando hace como que vive. Como beber mucho fernet. O fumar tantos cigarrillos, que ya no importa si la imagen de la caja es de un bebé muriendo por nacer de una madre con venas repletas de nicotina.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Montevideo es la ciudad más linda del mundo</strong>. Es histórica, es portuaria, es mítica, es playa y es mar. Cuando todo eso puede entrar en una sola ciudad, ya no importa si se hacen los edificios más altos del mundo o si se instalan cinco plantas de celulosa. ¿O sí? Es increíble que en un país tan chico se desarrolle una ciudad tan compleja. Tan moderna y a la vez tan vieja. Y con raíces musicales tan interesantes. El haber estado tan cerca en mi ciudad de gente candombera y seudos uruguayos, hizo que me emocionara aún más. Y sin duda haber estudiado muchos de los edificios que ví en persona, aunque sólo por unos segundos, inundó mi alma. Montevideo fue eso en este viaje, unos segundos que me llenaron de emoción.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Nizepa Tacanaba se llama la cabaña</strong> que fue reservada para cobijarnos. Nadie pregunta por qué. <strong>Sorprende la amabilidad de la gente</strong>, aunque es propia del que valora al turista. El plan es pasar unos días viviendo la playa, y luego empezar a recorrer. Siempre fui adicta a los planes, y cuando no los tengo me siento perdida. Aunque sé que no se puede planear todo, por culpa del factor humano. Pero <strong>el viaje en auto te permite cierta libertad </strong>en el hecho de recorrer los pueblos aledaños en los tiempos que uno quiera. Solo habían mencionado que íbamos a ir al Chuí, a recorrer Laguna Negra, el Bosque de Ombúes, La Pedrera o algunos de los pueblos-balnearios cercanos. Pero el auto se tomó los mismos días de vacaciones que nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">No logro hallarme aún en la situación y <strong>aparece una invitada al viaje de último momento</strong>, que ni siquiera conozco físicamente. Bajo del segundo entrepiso de la casa, donde supuestamente iba a dormir todas las noches con Rocío, escuchando el recibimiento y la voz de la nueva integrante. Me sorprende la sonrisa amable. <strong>Ella cambió mi viaje.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Las noches son cortas</strong> y no tan profundas como los días. Aunque los destellos de la luna sobre el mar multiplicándose hasta el infinito hipnotizan a cualquiera. Por suerte logro dormir pocas horas, porque disfruto de los dos momentos del día con el mismo placer, sobre todo si el clima gobernante tiene la humedad y la dosis de temperatura exacta para dejarte vivirlo. Y así es este lugar. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Disfruto más la charla y las comidas con el grupo que el encuentro con los vicios en un bar. Los bares y restó acostumbran presentar <strong>músicos de la zona</strong> para acompañar las cenas de los clientes, y más tarde algunos pubs hacen lo mismo. Sin embargo, la mayoría de ellas <strong>nos entretuvimos viéndonos, riéndonos, durmiéndonos. </strong>La mítica noche permitió que se forme un triangular de los N del grupo (Nico-Noel-Nico), hablando de los trascendentes mayas hasta las 4 de la mañana.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Cabo Polonio fue lo más audaz que hicimos en grupo</strong>. A esta altura ya <strong>somos ocho</strong> enriqueciendo los momentos. Llegamos de día, pero sabemos que no hay electricidad en el pueblo. Sin embargo tenemos pensado pasar la noche. Llegamos a la playa donde se concentra todo el pueblo. Intento adecuarme, me zambullo en extensas aguas. Parece que nunca va a superar el nivel de mis rodillas. No es igual que en Punta. Salgo. “<strong>Hay avistaje de lobos marinos</strong>”, me avisa Martín, que ya debe estar percibiendo mi mala vibra, indicándome que me dirija hacia el Faro. Nico adhiere a la propuesta, sorpresivamente. Siempre aprecio la compañía, y en este viaje hasta me dolía estar sola.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Paseamos entre lobos, mar, vendedores ambulantes, dunas, casas pintorescas, piedras, hippies modernos, barcazas, pescadores, y toda una cultura que vive en base al movimiento turístico gran parte del año. <strong>Mariana y Nicolás se mimetizan entre los hippies. Parece que nacieron con ellos. La noche en Cabo Polonio transcurre entre velas</strong>, el constante e interminable sonido de los generadores eléctricos, vino y charla. Risas. La madrugada es dolorosa. <strong>Todo el tiempo quiero ver el sol salir</strong>. El frío viento nos golpea insistente a los agraciados en dormir en los extremos. Se que en algún momento me dormí. Le rogué a Rochie que me cambie el lugar. Vuelvo a poder pensar en otras cosas que no sean tiritotiritotirito…</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Me gustó levantarme varias mañanas para buscar el desayuno grupal. Me encanta desayunar siempre, y si tengo el tiempo es lo más placentero que me puede pasar para empezar el día. Y creo que fue mi mayor contribución en las comidas ya que no cociné nunca. Hoy <strong>vamos a Laguna Negra en bici</strong>. No hay mucho tiempo para desayunar ya que son las 10 de la mañana. <strong>Del “todos vamos” de la noche anterior quedamos Rochie y yo.</strong> Dudo en salir de la cama. Se siente bien. Rochie nos interrumpe un par de veces, y esta bien, se hace tarde. Nada en este viaje fue como planeaba.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Nos dimos cuenta que <strong>las bicis eran un desastre</strong> antes de salir del pueblo, ya que de hecho nos caímos. No era tan lejos pero igual era cansador, sobre todo por la fuerza que teníamos que hacer en las subidas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>La fotógrafa nos retrata a cada momento.</strong> <strong>La Laguna es como un gran desierto de agua.</strong> Parece que el tiempo se detuvo en este oasis. No hay nada más que un grupo de aves que demuestran su malestar ante nuestra presencia. El viento aumenta con el paso de las horas y se mete en nuestra botella de agua haciéndola vibrar. Reímos. Almorzamos, nos refrescamos y enseguida empezamos a recorrerla, porque el sol empieza a sobrecalentar nuestra piel y no hay muchas sombras para cobijarnos.<strong> Aves y vacas es todo lo que hay</strong>, y las dos especies nos rechazan a su manera. El viento se intensifica. Nos alejamos del agua en busca de vegetación, cerca de un viejo parador abandonado. Es increíble ver un lugar sin explotación turística, teniendo ese potencial. <strong>Y es hermoso.</strong></span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Entre el cansancio y el dolor que empezaba a producirme el asiento de mi bici, decidimos conocer el campamento de <strong>Santa Teresa</strong>. La sensación de que los órganos se me salen del cuerpo, del cosquilleo en la panza, del vértigo en la altura, el miedo a golpearse, todas en cuestión de segundos, los que se tarda en bajar sin frenar las sinuosas curvas que llevan a la playa a través del campamento, las busco todas las veces que agarro mi bici en la ciudad más plana del mundo. </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"><strong>Casi muero a la vuelta</strong>. Se suma cansancio y dolor. Al llegar al pueblo Rochie aún tiene ganas de bicicletear y se va a recorrerlo. Quiero ducha y cama. Llega la pareja ocurrente que forman Nico y Tomy. A su manera, Nico me hace saber que nos extrañó. Lo quiero abrazar, pero no lo hago.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Los colores aparecen cada vez que revivo esos momentos de enero del 2009. Creo que <strong>los paisajes son monumentales, pero insisto en que no serían nada sin el factor humano</strong>. Me vivo diciendo que quiero viajar más, conocer más lugares, sobre todo de mi país, aunque me enamore mil veces de Uruguay. Pero es imprescindible que el grupo humano genere sensaciones como estas.</span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;">Quedan otras por narrar. Y espero que muchas por pasar.</span></p>
<p class="MsoNormal">*****</p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<p class="MsoNormal"><span style="font-size: 10pt; font-family: Arial;"> </span></p>
<blockquote><p><strong>*NOEL, POR NOEL:</strong></p>
<p><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/noel.jpg"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-577" title="Noel" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/04/noel-150x150.jpg" alt="" width="150" height="150" /></a></p>
<p>Soy mujer y soy Arquitecta. Pero lo bueno es que soy muchas cosas más. Soy chaqueña, aunque me han hecho amar a Santa Fe. La vida y yo nos encontramos en una encrucijada hoy en día. Son momentos de grandes decisiones. Muchas ya fueron tomadas y por suerte no hay arrepentimientos. Estoy ejerciendo mi profesión esforzándome en mejorar como proyectista cada día. Es lo que me gustaría hacer toda mi vida. Amo y Odio muchas cosas de la Arquitectura. Pero me sucede lo mismo con todas las creaciones del hombre. Anhelo mejorar mi situación económica pero quiero seguir haciendo lo que me gusta, aunque nunca me lleve a comparme un auto. Quiero trazar el buen camino. No quiero simplemente salvarme.</p>
<p>Me siento una persona cultural. Me gusta ver ese aspecto de cada lugar que visito. Viajar es una forma de ver más allá de mi puerta, de mi clima, de mis paisajes que me cobijaron desde que nací. Es probar, sentir y vivir experiencias aunque momentáneas pero intensas. Es abrir los sentidos. Son pocos los viajes que hice en mi vida, pero son muchos los que sueño. Amo la cultura de mi ciudad, aunque no encuentre los espacios y la gente para hacerlo, se que tiene potencial. Y siempre me gusta ver como lo hacen en otros lados, como cultivan la música, las artes escénicas y las pictóricas. Que hace la gente cuando sale, a que sale. Admiro las ciudades que explotan de cultura como Rosario y Córdoba, aunque no soy adicta a las grandes urbes.<br />
Sueño con hacer un posgrado en algún lugar interesante lejos de mis pagos. En algún momento fue Europa, hoy apunto a Rosario, aunque los sueños no tiene límites, la realidad me obliga a tener opciones. Estoy dispuesta al desarraigo, a empezar de cero, a sentirme extraña, a volver a aprender las calles. Pero me va a doler de todas formas.<br />
Aspiro a tener éxito en lo que emprenda, aunque el resarcimiento por eso no sea monetario.</p>
<p>No he escrito muchas cosas en mi vida, así que espero que las pocas que lean, les propicien un buen momento.</p></blockquote>
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		<title>Con una francesa en los carnavales correntinos</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2009 14:35:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[Siempre es interesante conocer las historias de viajes desde la mirada de una persona, sus sentimientos e impresiones, en este caso esta anécdota acompaña a una francesa a los carnavales correntinos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<div style="justify;">¿NADA QUE ENVIDIAR A LOS CARNAVALES DE RÍO?</div>
<p>-Por Cecilia Hauff-</p></div>
<div style="center;"><img class="size-full wp-image-181 aligncenter" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/02/con-una-francesa-en-los-carnavales-correntinos.jpg" alt="" width="358" height="269" /></div>
<div style="text-align: justify;">Pascale es <strong>una viajera francesa</strong> <strong>que recorre el nordeste de Argentina en el mes de enero</strong> para visitar a sus primos y tíos argentinos que habitan entre Formosa, Chaco y Corrientes. Es muy común en este país encontrar relaciones internacionales de este tipo, ya que la masiva inmigración europea ha dejado sus huellas, y muchos vínculos se mantienen fuertes, a pesar de que hay un océano de por medio. Al respecto, cuenta que en el hospital de Lyon donde trabaja, tiene una compañera que está celosa de que esta viajera tenga primos en Sudamérica y ella no. Así que la amiga indaga en sus raíces italianas para descubrir que algún tío abuelo del siglo pasado había partido rumbo a Sudamérica, pero no sabe a qué país y, sin embargo, con tan poca información, hace que Pascale aterrice en estas tierras latinoamericanas con un papelito donde tiene anotado el apellido del ancestro de su compañera de trabajo. La búsqueda no es fructífera, arroja demasiados resultados. Así que se olvida de su amiga por un rato y decide disfrutar de su suerte.</div>
<div style="text-align: justify;">
<p><strong>Ella es enfermera y ha viajado bastante por África y el norte de Argentina, además de Europa.</strong> Le gustan los viajes mochileros, las caminatas por la montaña, los desiertos, las culturas diferentes a la suya, y el contacto humano y auténtico con la gente del país que visita. Tiene alrededor de 50 años y habla muy poco el español, pero lo entiende bastante porque sus primos también intentan comprender su francés y se podría decir que, entre ellos, hay una interlengua o un &#8220;<strong>francuñol</strong>&#8220;, si se puede llamar de esa manera.</p>
<p><strong>En el corsódromo se la ve sacar fotos sin parar,</strong> se adapta rápidamente a la euforia general de las tribunas y, cada vez que una bailarina la deslumbra le pega un grito haciendo gestos efusivos para que la mire, y <strong>las pasistas posan para su cámara como si fueran vedettes de teatro de revista </strong>que saldrán en alguna portada. Pascale disfruta de este juego y saca cientos de fotos personalizadas mientras baila y espera atenta la aparición de cada nueva comparsa.</p>
<p>También observa al público de las tribunas, <strong>las familias enteras que bailan, la guerra de espuma</strong> de la que no puede escapar, y cuando las personas que están a su lado descubren que es extranjera, enseguida intentan comunicarse con ella para saber qué le parece el espectáculo. Le llaman la atención unas tres parejas de cincuentones con pinta de hippies viejos que han venido con pelucas,  y cómo unos chicos de la tribuna con tendencias sexuales dudosas gritan y se arrancan los pelos cada vez que pasa un bailarín de músculos admirables. Lo mismo hacen otros jóvenes excitados que apuntan las cámaras de sus teléfono hacia las colas de las bailarinas, y cuando logran una buena toma, lo festejan como si fuera un golazo. Los padres bailan con sus hijos y parejas, admiran los cuerpos esbeltos y algunos, maliciosamente,  se ríen de los menos agraciados, dejando ver que <strong>el carnaval se convirtió en un desfile de belleza exigente, </strong>alejándose de  la popularidad y libertinaje que caracteriza a todo carnaval, que para eso fueron creados. Muchos no pueden explicarse <strong>de dónde salen tantas mujeres hermosas. </strong>Hay para todos los gustos y tendencias, sin dudas, el carnaval brinda un espacio de tolerancia que quizás en otros ambientes no se ve. Pero lo que Pascale no puede creer es cómo esos <strong>niños desde 1 año en adelante </strong>que desfilan en las comparsas acompañados por sus padres y disfrazados lujosamente, siguen despiertos a las 4 de la mañana y bailan siendo el centro de atención de todas las tribunas. “Eso nunca lo verías en Francia”, exclama.</p>
<p>Es la primera vez que visita el carnaval correntino y, sin embargo, <strong>dice que ya no necesitará ir al carnaval de Río.</strong> Se la ve deslumbrada. <strong>Mucho lujo, &#8220;muy Folie Berget, muy parisino&#8221;, dirá luego su primo franco-chaqueño que admite preferir los carnavales locales porque son más &#8220;chics&#8221;, más finos, que los brasileros. </strong>No conozco esos famosos carnavales de Brasil pero este comentario me invita a querer hacerlo para descubrir estos sutiles contrastes que se comentan, aunque sean muy subjetivos. Sin embargo, es bueno escuchar un comentario que reconozca <strong>el trabajo de las madres, novias, hermanas y abuelas correntinas</strong> que bordan durante meses lentejuela por lentejuela, pluma por pluma, estrás por estrás, y quién sabe cuántas cositas más para que el brillo y los colores levanten con la danza a los espíritus menos agraciados.</p>
<p>Conocí a <strong>una chica que le había bordado los trajes al hermano</strong>, con ayuda de la madre y las primas; todas las mujeres de la familia se habían puesto manos a la obra para vestir al representante del clan que participaba en la scola du samba tocando uno de tantos instrumentos de percusión. Esta manera de implicarse es lo que le da pasión a los carnavales, y l<strong>o que genera ese espíritu competitivo entre comparsas </strong>que, muchas veces, están identificadas con los barrios a los que pertenecen. Otra chica había dedicado meses a bordar con lentejuelas las botas de las bailarinas de una comparsa, aunque parecía un buen negocio al principio, por lo que iba a cobrar por bota, el estado lamentable en que terminaron después sus manos y las de sus hermanas que debieron socorrerla, no sé si valía el monto.</p>
<p style="text-align: justify;">Se puede decir que <strong>la gente deja la sangre en estos carnavales. Y luego el público el sudor, los ecos de los gritos y la alegría necesaria para sacudir las penas de todo un año. P</strong>ascale lo corroboró y seguirá dando envidia a sus compañeros de trabajo que, ojalá, se animen a venir al próximo carnaval de Corrientes, porque aunque no tengan primos argentinos, seguramente se sentirán recibidos como tales por la hospitalidad de su gente.</p>
<div style="text-align: center;"><object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" width="360" height="280" codebase="http://download.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=6,0,40,0"><param name="id" value="slideshow" /><param name="wmode" value="transparent" /><param name="base" value="http://www.slideroll.com" /><param name="s" value="n3shap2p" /><param name="scale" value="noscale" /><param name="salign" value="tl" /><param name="allowFullScreen" value="true" /><param name="allowScriptAccess" value="always" /><param name="allowNetworking" value="all" /><param name="src" value="http://www.slideroll.com/player.swf?s=n3shap2p&amp;nologo=0" /><embed id="slideshow" type="application/x-shockwave-flash" width="360" height="280" src="http://www.slideroll.com/player.swf?s=n3shap2p&amp;nologo=0" allownetworking="all" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" salign="tl" scale="noscale" s="n3shap2p" base="http://www.slideroll.com" wmode="transparent"></embed></object></p>
<p><!-- link code, helps support our community --><em>Fotos de los carnavales correntinos 2009</em><br />
<a style="font-size: x-small; color: #999; text-decoration: none;" href="http://www.slideroll.com" target="_blank"><br />
</a></div>
<p>***</p></div>
<p style="text-align: justify;"><span style="bold;">Recomendado:</span> Sitio Oficial de los <a href="http://www.carnavalescorrentinos.com/index.php" target="_blank">Carnavales Correntinos</a></p>
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		<title>El carnaval renace en un pueblo</title>
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		<pubDate>Wed, 04 Feb 2009 11:44:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
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		<description><![CDATA[El carnaval correntino es uno de los eventos más reconocidos del verano en Argentina. Pero no siempre fue así, desde hace unos años este festival vive sus mejores momentos, se caracteriza por la alta calidad del espectáculo y su glamour.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>CARNAVALES CORRENTINOS</p>
<p><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/el-carnaval-de-corrientes.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-244" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/el-carnaval-de-corrientes-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p>-Por Cecilia Hauff-</p>
<p>Sin dudas, en la actualidad, <strong>los carnavales de Corrientes derrochan lujo, glamour y alegría</strong>. Todo un éxito de tribunas repletas que danzan, gritan e improvisan guerras de espuma en aerosol que dejan a todos con sonrisas nevadas. Y esto es muy bueno para los correntinos que han podido recuperar el esplendor de sus carnavales que durante prácticamente una década estuvieron en decadencia y, luego, remontarlo nuevamente hasta llegar a este nivel, no ha sido tarea fácil. En todo caso, les ha llevado años de trabajo en conjunto, lograr alcanzar la espectacularidad que lo caracteriza, a esas familias enteras que conforman con orgullo las comparsas.</p>
<p>Durante los años en que cayeron estos carnavales, quienes tomaron el lugar que ocupaban, han sido los entrerrianos. Así fue que <strong>el Carnaval de Gualeguaychú</strong>, hacia donde se expandió esta tradición que existía en Corrientes desde el siglo XIX, es hoy el más visitado de la Argentina, y su mayor cercanía con Buenos Aires les ha sido muy favorable en este sentido. Creo que es posible afirmar que, las comparsas correntinas que volvieron a escena desde 1995, en la actualidad compiten el prestigio con las de Gualeguaychú. Si bien no se trata de una verdadera competencia entre pueblos, lo remarcable es poder darle la bienvenida al carnaval de Corrientes con la ovación que se merece.</p>
<p>Hace unos años, almorzando en casa de una familia local en Salta, me habían preguntado qué había pasado con el Carnaval Correntino que, según recordaban con nostalgia, <strong>entre los años ’60 y ’70 eran famosos en todo el país</strong>; en ese momento realmente no conocía estas historias, así que investigué un poco y descubrí la fama que se ganaron entre los jóvenes de generaciones anteriores. En este caso es admirable cómo un pueblo recupera una tradición que forma parte de su identidad y que lo convierte en un lugar del mundo muy atractivo para visitantes de todo tipo, viajeros de todas las edades, para divertirse con amigos o en familia.</p>
<p>Hay que tener en cuenta, además, que <strong>los carnavales reflejan la diversidad sociocultural de un pueblo. </strong>Mientras que <strong>el carnaval oficial </strong>se lleva a cabo en el corsódromo de la ciudad, también se puede disfrutar de los <strong>Carnavales Barriales</strong> que recorren las calles y que, generalmente, presentan su espectáculo principal en la costanera, en forma gratuita, frente al río Paraná. Si bien su esplendor no es comparable al de las comparsas que se ganan el corsódromo, son más populares y pintorescos ya que en ellos se ve todo el esfuerzo de los correntinos por mantener vivo el espíritu de Momo con mucho humor. No hay que olvidar las <strong>raíces afroamericanas </strong>presentes en la historia de Corrientes; en el Barrio Camba Cuá, todos los años <strong>el candombe </strong>renace para festejar a San Baltazar, el rey negro. Éste también es un festejo con identidad propia que crece cada año.</p>
<div style="justify;">
<p><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/mapa-corrientes.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-245" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/mapa-corrientes-300x203.jpg" alt="" width="300" height="203" /></a></p>
<p><em>Mapa de localización de Corrientes, al nordeste de la Argentina.</em></p>
<p><strong>Recomendado</strong>: Sitio Oficial de los <a href="http://www.carnavalescorrentinos.com/index.php">Carnavales Correntinos</a></div>
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