CUENTAN LOS VIAJEROS...
-Por Cecilia Hauff-
(Esta foto pertenece a Pablo Sigismondi)
Desde las tierras donde los guaraníes iniciaron el hábito del consumo de la yerba mate como infusión, me sorprendo hasta dónde llega un producto cultural. Todo gracias a los viajeros, a los inmigrantes, a los nómadas, que adoptan de sus experiencias del mundo lo que más les gusta y lo cargan en la mochila para llevarlo consigo hasta puntos inimaginables. Es la historia de la humanidad.
Y mientras escribo estas cosas tomo unos mates a medio día para engañar al estómago, en un verano del nordeste argentino donde las temperaturas acarician los 40 grados, y me pregunto cuántos sirios estarán haciendo lo mismo en este momento. Y el agua de mi infusión “salvaje” –porque siempre escucho que los franceses dicen que nosotros somos “des sauvages”- está casi a punto de hervor; si bien lo más común es tomarse un “tereré” helado, que es la versión fría del mate para los veranos, escuché relatos de viajeros que explican que en los desiertos de Medio Oriente la costumbre de tomar té caliente sin parar, tiene que ver con poner el cuerpo a una temperatura ambiente y así, soportar mejor el calor. Conociendo el mundo ...