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	<title>EnViajes &#187; Pensando al mundo</title>
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	<description>No es una guía, son relatos para viajar leyendo.</description>
	<pubDate>Sun, 20 Sep 2009 04:42:10 +0000</pubDate>
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		<title>¿Identidad latinoamericana?</title>
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		<pubDate>Thu, 14 May 2009 17:39:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
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		<category><![CDATA[identidad latinoamericana]]></category>

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		<description><![CDATA[O, &#8220;DIVERSIDAD&#8221; LATINOAMERICANA.
En un viaje, la identidad, se puede poner en jaque.

-Por Cecilia Hauff-
Cuando uno viaja reflexiona mucho sobre su vida y sobre las de los otros ¿Será porque el desplazamiento nos brinda nuevas perspectivas que descolocan nuestras certezas y necesitamos reacomodar en nuestra mente lo nuevo que penetra? Si por casualidad el viajero ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>O, &#8220;DIVERSIDAD&#8221; LATINOAMERICANA.<br />
En un viaje, la identidad, se puede poner en jaque.</strong><br />
<a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/05/identidad-latinoamericana.jpg"><img class="alignnone size-medium wp-image-746" title="A dedo con una familia ecuatoriana hablante de quichua" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/05/identidad-latinoamericana-300x200.jpg" alt="" width="300" height="200" /></a></p>
<p>-Por Cecilia Hauff-</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Cuando uno viaja reflexiona mucho sobre su vida y sobre las de los otros</span> ¿Será porque <span style="font-weight: bold;">el desplazamiento nos brinda nuevas perspectivas que descolocan nuestras certezas</span> y necesitamos reacomodar en nuestra mente lo nuevo que penetra? Si por casualidad el viajero ha tenido dificultades durante la adolescencia para definir su identidad individual, seguramente que al iniciarse como trotamundos deberá replantearse esa identidad adoptada como propia, porque ya no alcanza, pues <span style="font-weight: bold;">la identidad se pone en jaque.</span></p>
<p>A mí me pasó. Cuando ya parecía que me sentía segura de mi misma en el mundo, y creía saber quién era, justo <span style="font-weight: bold;">tuve la posibilidad de emprender un viaje por algunos países de América del Sur a dedo</span>. Para narrar mis crónicas inicié un blog al que llamé “Chica Latinoamericana”. El tema fue que, viajando, lo de chica latinoamericana se puso en duda. <span style="font-weight: bold;">¿Qué es ser latinoamericano? es muy complejo</span>, no es algo homogéneo que nos une, es algo más bien diverso y cambiante, según nos desplacemos por los diferentes rincones de Latinoamérica.</p>
<p>El primer flagelo a mi identidad fue en algunos lugares de Perú, Ecuador y Bolivia, donde nos trataban de “gringos”: <span style="font-weight: bold;">“¡eh, gringos, adónde van!”</span>. Me enfurecía por dentro escuchar eso. ¡No somos gringos, somos argentinos!, decía, pero para muchos era lo mismo, ya sea porque no sabían dónde quedaba Argentina o porque seguían hablándonos en algún <span style="font-style: italic;">spanglish </span>para explicarnos la dirección que pedíamos, aunque nosotros les respondiéramos en español. Generalmente no había forma de hacerles entender que compartíamos el hecho de ser latinoamericanos y que <span style="font-weight: bold;">hablábamos la misma lengua</span>. <span style="font-weight: bold;">Hicieron tambalear mi identidad.</span> Si bien tengo la piel clara, mi pelo y mis ojos son oscuros; en mi sangre hay ascendencia de inmigrantes europeos, pero también sangre criolla y no sé si indígena, pero naciendo en estas tierras todo es posible. Es más, un norteamericano me dijo una vez que tenía rostro guaraní, tal vez tenga razón, pero en otros ambientes me preguntaban si era alemana o francesa sin conocerme. Yo creo que todo eso hay en mi sangre, y más, <span style="font-weight: bold;">una mezcla bien variada, y por eso soy una chica latinoamericana. Porque Latinoamérica es diversidad. </span>Y hay que entenderlo, aceptarlo, y tolerarnos entre nosotros.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">En ese viaje sentí en carne propia por primera vez la discriminación racial. </span>Por tener la piel clara me vi tratada de manera hostil más de una vez, pero no en general. Sobre todo por personas con rasgos indígenas en Bolivia y un poco menos en Perú. Es el resentimiento de pueblos que sufrieron holocaustos tremendos por parte de “los gringos”, y que siguen sufriendo exterminios silenciosos. Ese rencor me llegaba con sus miradas, con su indiferencia, con sus <span style="font-style: italic;">putedas </span>en <span style="font-style: italic;">aymará</span>. Yo los comprendo, su mensaje me llega claro y limpio, pero n<span style="font-weight: bold;">o acepto la discriminación racial como forma de reafirmación de una identidad ni como venganza.</span> Pero aprendí lo que se siente estar en el lugar de los que viven a diario este tipo de xenofobia, y <span style="font-weight: bold;">les puedo asegurar que es horrible</span>.</p>
<p>Debemos ver qué nos une a los latinoamericanos, <span style="font-weight: bold;">qué tenemos en común por debajo de toda esa diversidad.</span> Yo creo que <span style="font-weight: bold;">compartimos la historia, el sufrimiento y la injusticia</span>. Y es curioso, pero son todos elementos negativos si lo vemos desde un punto de vista global en el que todos terminamos en la misma bolsa. Todos somos habitantes de un llamado “tercer mundo” donde lo que somos se mide estadísticamente por niveles de hambre, pobreza e injusticias sociales. Pero desde un punto de vista más particular, <span style="font-weight: bold;">en el aquí y ahora, nosotros ¿cómo somos, cómo nos vemos, cómo nos sentimos?.</span> Somos un pueblo que sufre, sí, es verdad, pero <span style="font-weight: bold;">también somos personas alegres,</span> un pueblo carnavalero lleno de músicas y danzas; <span style="font-weight: bold;"> en general somos también creativos, simpáticos, afectuosos </span>y cuántas cosas positivas más, valores inmensurables que los extranjeros muchas veces admiran y se dejan atraer por ellos. <span style="font-weight: bold;">Es tal vez esta realidad injusta la que nos hace vivir la vida con una actitud más cálida, eso nos une, nos solidariza, tenemos riqueza humana.</span></p>
<p><span style="font-weight: bold;">Algunos viajeros escritores se quejan de que América Latina no tiene identidad propia, que se la roba</span> a Norteamérica o a Europa. Un comentario de este tipo denota ignorancia, porque qué pueblo no se hizo con elementos culturales de otros, es propio de los seres humanos intercambiar objetos, personas, costumbres y conocimientos; cuando estudiamos la historia de la humanidad, o cuando viajamos, nos damos cuenta de eso. La cultura europea que adoptamos con los siglos, no era propia de Europa, había mucho de Asia y de África también entre el bagaje cultural que heredamos. <span style="font-weight: bold;">Y cuánto va de aquí para allá, pero de eso no se habla, eso es sólo una moda </span><span style="font-style: italic; font-weight: bold;">new age</span><span style="font-weight: bold;">.</span></p>
<p><span style="font-weight: bold;">Tal vez la identidad sea un camino que se recorre, y entonces sus elementos serían como las fotografías que vamos guardando de ese viaje.</span> Quizás tomando la bicicleta y pedaleando hasta el pueblo contiguo al suyo, descubra un nuevo mundo, incluso caminando dentro de su propio barrio. Parece que <span style="font-weight: bold;">un viajero siempre es turista en su propia casa</span>.</p>
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		<title>Costumbres argentinas II</title>
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		<pubDate>Sun, 29 Mar 2009 17:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[Cómo nos ven los viajeros]]></category>

		<category><![CDATA[Pensando al mundo]]></category>

		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

		<category><![CDATA[Aline Betschart]]></category>

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		<category><![CDATA[Philippe Acar]]></category>

		<category><![CDATA[viajeros franceses en Argentina]]></category>

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		<description><![CDATA[Continuando con la crónica de Aline y Philippe por Argentina, veamos qué cuentan sobre los gauchos. Dicen que los “americanos” (seguramente que refiriéndose a los norteamericanos, porque por el sur también somos americanos), tienen sus ‘cow-boys’, y los argentinos tienen sus gauchos. “Montado sobre un fogoso pura sangre, el gaucho resume el sueño argentino: la conquista de los grandes espacios y la soledad sin fin de la pampa”...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div style="text-align: justify;">LOS GAUCHOS, EL MATE, LA BANDERA, EL ASADO, LAS EMPANADAS, EL DULCE DE LECHE, LA PASTA, LOS HELADOS&#8230;</div>
<div style="text-align: justify;">
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/gauchos' title='Del campo a la ciudad. Resistencia, Chaco.'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/gauchos-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/gauchos5' title='Desfile por el día de la tradición en Resistencia, Chaco.'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/gauchos5-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/gauchos2' title='Las mujeres de los gauchos son conocidas como las &#039;chinitas&#039;'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/gauchos2-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/gauchos4' title='Bandera argentina'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/gauchos4-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/asado' title='Donde quiera que vaya, una parrilla humeando...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/asado-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/vacas' title='vacas de las pampas formoseñas'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/vacas-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/gauchitos' title='gauchitos formoseños'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/gauchitos-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/mate' title='mate con termo'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/mate-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos-ii.html/attachment/mate-pava' title='mate con pava'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/mate-pava-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href="http://4.bp.blogspot.com/_gaz1RI0vwLk/Sb1FflnaEeI/AAAAAAAAGII/aP4tLMrDuSI/s1600-h/asado.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><br />
</a></div>
<div style="text-align: justify;">-Por Cecilia Hauff-</p>
<div style="text-align: center;">
<div style="text-align: center;"><a href="http://1.bp.blogspot.com/_gaz1RI0vwLk/Sb1CgDz9ckI/AAAAAAAAGHw/2Go5ZPky5IM/s1600-h/gauchos5.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><br />
</a></div>
</div>
<p style="text-align: left;">Continuando con la crónica de <a href="http://www.baronbaron.com/argentine/argentine1.html">Aline y Philippe</a> por Argentina, veamos qué cuentan sobre los gauchos. Dicen que los “americanos” (seguramente que refiriéndose a los norteamericanos, porque por el sur también somos americanos), tienen sus ‘cow-boys’, y <span style="font-weight: bold;">los argentinos tienen sus gauchos</span>. “Montado sobre un fogoso pura sangre, <span style="font-weight: bold;">el gaucho resume el sueño argentino: la conquista de los grandes espacios y la soledad sin fin de la pampa</span>”. Para mí esto está desfasado. Creo que es más bien un estereotipo asociado a los fenómenos sociales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX (inmigrantes, campañas al desierto, masacres sobre pueblos indígenas, colonización, civilización-barbarie, etc.); este simbolismo deviene, principalmente, de la literatura.</p>
<p style="text-align: left;">Actualmente, me parece que <span style="font-weight: bold;">la tendencia no es la de conquistar los grandes espacios en el desierto, al contrario, </span>hay una persistente <span style="font-weight: bold;">migración del campo a la ciudades </span>que genera fenómenos más próximos a lo que vemos a diario en nuestro país, como la desocupación, las villas miseria, la creciente violencia, la sojización de los campos, los okupas y los desalojos forzados, la aparición de pueblos fantasmas, los cacerolazos, los piquetes, la eterna concentración de la propiedad de la tierra, etc. Me parece que <span style="font-weight: bold;">la mayoría de los argentinos tienden a querer estar más cerquita de los demás argentinos, antes que salir a conquistar desiertos. </span>Aunque, no hay que olvidarse de la proeza de docentes, policías, enfermeros, médicos, etc., muchos del norte del país, que constantemente migran a colonizar los <span style="font-weight: bold;">desiertos patagónicos</span>; algunos vuelven, pero otros resisten en lugares inhóspitos y  desolados. Pero creo que ellos no constituyen ese ideal argentino montado sobre un fogoso pura sangre, ya que muchas veces <span style="font-weight: bold;">andan en bicicleta o a dedo,</span> <span style="font-weight: bold;">y conforman una minoría de argentinos intrépidos y recios</span>, capaces de vivir en sitios insólitos, como lo hicieron los nativos y los inmigrantes transplantados que, hay que decirlo, germinaron bastante bien.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="font-weight: bold;">Los caballos argentinos</span>, la mayoría de los que al menos yo veo a diario, arrastran tristemente carritos de cartoneros en las ciudades; a los bellos, los pura sangre, sólo los he visto en desfiles folclóricos, en carreras, en cabalgatas turísticas, y seguramente que los hay en grandes estancias. Pero es más fácil encontrarse con caballos flacos y tristes pastando en veredas y baldíos.<span style="font-style: italic;"><br />
</span></p>
<p style="text-align: left;">“Generalmente mestizo, <span style="font-weight: bold;">el gaucho</span> <span style="font-weight: bold;">cuenta con una reputación de rebelde indomable:</span> <span style="font-weight: bold;">a menudo los gauchos se han sublevado contra el estado y han sido severamente castigados.</span>” Este, creo, es el Martín Fierro de Hernández, no piensen que los llamados “del campo argentino” que se oponen a las medidas del gobierno en la actualidad, y que ganaron tanto espacio en los medios últimamente, son gauchos, no, esos  son terratenientes, vienen en camionetas 4&#215;4. No, en todo caso los gauchos son sus peones, pero esos no se sublevan muy seguido, no que yo sepa. Pero sí conozco a un gaucho formoseño  rebelde y cruel, alcohólico, que cuando uno de sus perros no le obedece, lo enlaza, lo agarra del cuello, y le arranca los dientes con pinzas; cuando su equipo juega en la canchita del pueblo, se enfrenta a los hinchas del equipo contrario lanzando guachadas desde el caballo sobre las espaldas, porque es tan petizo y rengo el <span style="font-style: italic;">guacho</span>, que sin su caballo no sería nada; se creen súper machos estos tipos y golpean a sus hijos y mujeres. Esos gauchos sí existen, pero son más <span style="font-style: italic;">guachos </span>que otra cosa –que no es lo mismo-; los he visto, pero a mi no me gustan, no los tolero. <span style="font-weight: bold;">Hay gauchos nobles</span>, claro, pero esos, lamentablemente, no se hicieron mucha fama.</p>
<p style="text-align: left;">Sobre <span style="font-weight: bold;">los objetos de culto de los argentinos</span>, estos viajeros franceses dedican un título aparte. “<span style="font-weight: bold;">Un argentino digno de ese nombre, no se separa jamás de su bolsa de mate:</span> una alforja de cuero o de tela equipada de compartimentos a medida para recibir una calabaza, una ‘cuchara-pajita metálica’ -o sea, una bombilla, jé-, un pote de azúcar, un termo lleno de agua caliente y un paquete de yerba mate (y cada uno tiene su marca predilecta). E<span style="font-weight: bold;">l ritual está muy codificado</span>: preparar el pote de mate durante una semana (hay que dejarlo que se impregne), agregando lo justo de agua, azúcar y yerba. Cada invitado debe beber algunos tragos del brebaje y pasarlo a su vecino (en el sentido de las agujas del reloj). Un resonante ‘gracias’ significa ‘no quiero más, gracias’.”</p>
<div style="text-align: left;"><span style="font-weight: bold;">La bandera argentina</span> (“3 bandas horizontales: celeste, blanco y celeste, al centro un sol dorado”), es otro objeto identificado como de culto por Aline y Philippe, “glorificada, santificada en exceso”, opinan. Esta “decora remeras, camperas y polars. El día de la bandera (fiesta nacional), las encontramos incluso en las fachadas y en los altares de las iglesias.”<a href="http://4.bp.blogspot.com/_gaz1RI0vwLk/Sb0_dPOsi3I/AAAAAAAAGHY/Ztpiu1qlo8M/s1600-h/100+por+cien+argentino.JPG" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><br />
</a></div>
<p style="text-align: left;">Sobre <span style="font-weight: bold;">las comidas</span> comentan que la cocina argentina está claramente influida por l<span style="font-weight: bold;">a cocina italiana</span>. “Amantes de los tortellini, los agnolotti, la pizza y el tiramisú, la Argentina está hecha para ustedes. Otra tradición transalpina, es la presencia de <span style="font-weight: bold;">heladerías artesanales</span> con sabores que harían palidecer de celos a <span style="font-style: italic;">M. Berthillon</span> e <span style="font-style: italic;">il signore Giolitti</span>”, –que son dos famosas marcas de helados artesanales en Francia-.</p>
<p style="text-align: left;">“Pero <span style="font-weight: bold;">en lo que la Argentina es verdaderamente número 1 es en la carne</span>. <span style="font-weight: bold;">La preparación de la carne ha sido elevada al grado de arte: </span>sobre la parrilla (grill) o en asado (en espadas alrededor de un fuego), los bifes son siempre jugosos, gruesos, con el exterior crujiente a gusto.” Si bien este comentario haría reaccionar a cualquier argentino, respetemos las interpretaciones de nuestros viajeros. “<span style="font-weight: bold;">El secreto: acá las vacas comen simplemente hierba y caminan toda su vida en las inmensas pampas</span>”. Quisiera decir algo al respecto de las vacas criadas en corrales, la que compramos en los supermercados, y su sabor a alimento balanceado, pero mejor conozcamos más los comentarios de los turistas. “Un sólo bemol, evite las parrilladas mixtas o completas, si usted no está muy conectado con los riñones,  el corazón y otros menudos apetecibles.”<a href="http://4.bp.blogspot.com/_gaz1RI0vwLk/Sb1FflnaEeI/AAAAAAAAGII/aP4tLMrDuSI/s1600-h/asado.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><br />
</a></p>
<p style="text-align: left;">“Algunas <span style="font-weight: bold;">especialidades locales</span>: las <span style="font-weight: bold;">empanadas </span>(pasteles rellenos con carne, pollo o queso) que llenan el estómago por algunos centavos, el <span style="font-weight: bold;">dulce de leche </span>(mermelada de leche con gusto a caramelo) que encontramos en las pastelerías –yo agregaría: en todas partes-, los helados y los flanes. Ya se habrán dado cuenta, <span style="font-weight: bold;">es el país donde mejor hemos comido</span>”, expresan los visitantes. Luego relatan una mala experiencia que tuvieron: “<span style="font-weight: bold;">queríamos almorzar en el mercado central de Salta. Hicimos como todo el mundo y pedimos un locro </span>(sopa de maíz y carne, como nos explicó el mozo). Un plato humeante y bien cargado llegó a la mesa listo a satisfacer nuestro apetito. Descubrimos pequeñas cosas grasosas con formas indefinidas flotando en la sopa. ‘Son sólo pedazos de patas y orejas de cerdo’, nos dijo el mozo. La digestión fue difícil.”</p>
<p style="text-align: left;">Para terminar, se sorprenden de <span style="font-weight: bold;">nuestra manera de hablar</span>, aunque la verdad es que es bien variada a lo largo y ancho del país. Pero bueno, dicen que pronunciamos con un acento a la italiana –aquí en el nordeste es un acento entre portugués de Brasil y guaraní, me parece- y piensan que parece imposible para nosotros pronunciar las “y” y las “ll”, y dan algunos ejemplos intraducibles porque están fonéticamente adaptados al francés, pero muy graciosos, porque los acompañamos, explican, con <span style="font-weight: bold;">grandes movimientos a la napolitana</span> -aunque sabemos que eso varía según la región, y no sé sobre movimientos a la napolitana, pero sí de milanesas a la napolitana-.</p>
<p style="text-align: left;">La verdad, me resulto muy interesante descubrir estos relatos de viajes de <a href="http://www.baronbaron.com/argentine/argentine1.html">Aline Betschart y Philippe Acar</a>.</p>
<div style="text-align: left;"><a href="http://chicalatinoamericana.blogspot.com/"></a></div>
</div>
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		<title>Costumbres argentinas I</title>
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		<pubDate>Sat, 14 Mar 2009 17:45:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[Cómo nos ven los viajeros]]></category>

		<category><![CDATA[Pensando al mundo]]></category>

		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

		<category><![CDATA[argentinos vistos por viajeros franceses]]></category>

		<category><![CDATA[cómo es Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[cómo nos ven los extranjeros]]></category>

		<category><![CDATA[costumbres argentinas]]></category>

		<category><![CDATA[viajar por Argentina]]></category>

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		<description><![CDATA[Aline Betschart y Philippe Acar, escritores de la página de crónicas de viajes alternativos Baron &#038; Baron, nos dan su punto de vista bastante crítico sobre los argentinos. Me entretiene descubrir estas miradas que quiero compartirlas con ustedes, se aprende mucho sobre nosotros mismos y sobre cómo nos ven los otros, y permite reflexionar acerca de cómo vemos nosotros a los demás. Según la guía que tienen entre sus manos, “un argentino es un italiano que habla español y que se comporta como un francés”.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>UN VIAJE HACIA NOSOTROS MISMOS</p>
<p><span style="font-weight: bold;">
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/pais-de-salvajes2' title='Argentina, país de salvajes...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/pais-de-salvajes2-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/pais-de-salvajes' title='Rituales sadomasoquistas de iniciación a la adultez en este país de salvajes...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/pais-de-salvajes-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/pais-salvajes' title='El &#039;mate&#039;, elixir que nos mantiene unidos, a pesar de las crisis, a los salvajes...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/pais-salvajes-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/pais-de-salvaj' title='Cualquier escusa es buena para bailar en la vereda en las ciudades de los salvajes...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/pais-de-salvaj-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/pais-de-salvajes4' title='Fiestas paganas en el país de los salvajes...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/pais-de-salvajes4-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
<a href='http://www.enviajes.com/argentina/los-argentinos.html/attachment/paiss' title='Cuando los salvajes salen a cazar para subsistir...'><img src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/03/paiss-150x150.jpg" width="150" height="150" class="attachment-thumbnail" alt="" /></a>
</span></p>
<div style="text-align: justify;">
<div style="text-align: right;">-Por Cecilia Hauff-<br />
<span style="font-style: italic;"><br />
</span></div>
<p><a href="http://www.baronbaron.com/argentine/argentine1.html">Aline  Betschart y Philippe Acar</a>, escritores de la página de crónicas de viajes alternativos <a href="http://www.baronbaron.com/argentine/argentine1.html">Baron &amp; Baron</a>, <span style="font-weight: bold;">nos dan su punto de vista bastante crítico sobre los argentinos.</span> Me entretiene descubrir estas miradas que quiero compartirlas con ustedes, se aprende mucho sobre nosotros mismos y sobre cómo nos ven los otros, y permite reflexionar acerca de cómo vemos nosotros a los demás. Según la guía que tienen entre sus manos, <span style="font-weight: bold;">“un argentino es un italiano que habla español y que se comporta como un francés”.</span> Como franceses que son, Aline y Philippe no pueden hacer otro comentario más que el siguiente: no llegamos a entender el final de la frase. Y claro, si siempre escucho a franceses de la generación de mis padres  y hacia atrás, decir que <span style="font-weight: bold;">los latinoamericanos vivimos como “des sauvages”</span> (salvajes), o por qué creen que Sarmiento volvió de ese país y escribió desesperadamente ‘Civilización y barbarie’.</p>
<p>L<span style="font-weight: bold;">as nuevas generaciones</span> de franceses con los que tuve contacto por acá, no hacen este tipo de comentarios tan abiertamente, y muchas veces <span style="font-weight: bold;">disfrutan mimetizándose un poco con nuestro salvajismo.</span> Pero a esta pareja no le ha gustado que nos comparen a los argentinos con los franceses, ¿ofendidos, tal vez? Tal vez. Igual, lo que quiero destacar en este caso es c<span style="font-weight: bold;">ómo se alimenta lingüísticamente un nacionalismo que niega &#8216;al otro&#8217;, casi sin fundamentos, </span>todo parece que se queda en palabras heredadas y repetidas hasta el hartazgo, en clichés, en frases que son como bolsas generalizadoras que por adentro están más vacías que llenas.</p>
<p>Nos es una queja, sólo me gustaría provocar una <span style="font-weight: bold;">autorreflexión</span>, que pensemos un poco en las expresiones que usamos los argentinos frente a los paraguayos, los chilenos, los bolivianos, los brasileros, etc., y luego pensemos, si tuvimos la oportunidad de conocer a alguna persona de estas nacionalidades, qué tipo de experiencia hemos tenido en realidad. No sé si yo he sido una privilegiada, pero viajando conocí paraguayos y chilenos que vaciaron esas bolsas que adquirimos como <span style="font-weight: bold;">combos culturales e ideológicos</span>. En todo caso somos todos humanos, y en el listado, siempre nos entenderemos mejor con unos que con otros. Sin embargo, <span style="font-weight: bold;">hay rasgos comunes entre los argentinos,</span> como los hay entre los franceses; <span style="font-weight: bold;">caracteres innegables, remarcables, apetecibles, rechazables, comerciables, y todo lo que quieran decir al respecto. </span>La diferencia está en cómo reacciona cada uno ante estos <span style="font-weight: bold;">rasgos identificadores de una identidad fugitiva</span>. A ver cómo nos perciben Aline y Philippe, en qué bolsa nos meten.</p>
<p>A los cinco minutos de una conversación, dicen, <span style="font-weight: bold;">un argentino siempre se las arregla para explicar de qué país europeo vienen sus ancestros.</span> A pesar de eso, los argentinos son accesibles y acogedores, expresan con ironía. Es verdad, esto es típico nuestro, me incluyo, pero <span style="font-weight: bold;">es parte de nuestra historia</span>. En el mejor de los casos, es una manera de aceptar la <span style="font-weight: bold;">multiculturalidad </span>de nuestra tierra; en el peor de los casos, se usan esos argumentos para desligarse uno mismo de ascendencias menos prestigiosas. Yo tengo sangre de muy diversos orígenes, y ninguno de esos orígenes es más prestigioso que otro, el prestigio está en ser portadora de esa mezcla, y el orgullo personal, en ser latinoamericana, de algún bando tenía que hacerme, me quedo con lo próximo.</p>
<p>Además, una de las cosas que más me llamaron la atención cuando conocí Francia durante mi infancia, y que me marcó muchísimo, ya que siempre fue un tema que formó parte de mis reflexiones, fue <span style="font-weight: bold;">la xenofobia francesa en las conversaciones cotidianas, marcadas en el lenguaje.</span> Por un lado estaban los árabes, por otro los gitanos, los africanos, los belgas, los portugueses, los rumanos, y así; tal vez por respeto, l<span style="font-weight: bold;">os latinoamericanos sólo éramos llamados ‘les sauvages’</span>. No importaba tanto la nacionalidad en esos casos, eran bolsas más grandes. <span style="font-weight: bold;">De la misma manera</span>, como cuentan estos viajeros que los argentinos enseguida sacamos las historias de nuestros abuelos de la manga, <span style="font-weight: bold;">los franceses (y en eso puede que nos parezcamos) buscaban en árboles genealógicos </span>tamaño sábana su contacto con alguna pizca de sangre de la realeza, o de alguna persona célebre de la historia de la nación, que los hiciera un poco más interesantes; lo que me da a pensar que sí, las revoluciones son sólo sacudones momentáneos, las bases quedan profundamente enraizadas. Como acá no tuvimos reyes, seguimos viviendo en tribus salvajes encabezadas por salvajes.</p>
<p><span style="font-weight: bold;">Y llegan esas costumbres con nuestros abuelos hasta nosotros, y encima no toleran nuestras historias, já. </span>Pero no me quejo, son cosas que me han llamado mucho la atención; por ejemplo, <span style="font-weight: bold;">en el Arco de Triunfo en París</span>, en su interior, hay una lista de nombres de generales y no sé qué más relacionados con Napoleón (no me gustan las historias de guerras, de ahí mi ignorancia), arriba de todo, casi sin poder distinguir la frase, estaba el nombre de un soldado que mi acompañante me señalaba para contarme que había sido un ancestro suyo. Interesante, sí, es cierto, me impresionó. Pero me hizo reír cuando alguien más me mostró su árbol genealógico larguísimo en el tiempo, para vincularse con <span style="font-weight: bold;">una prostituta amante de no sé qué rey de aquellos superfamosos</span>; parece gracioso, ¡pero ay si me reía en ese momento!, él lo estaba diciendo con mucho orgullo. Tal vez no lo comprendí por ciertas distancias culturales. Acá todo es tan nuevo, tan reciente, que cada uno se hace camino al andar, no podemos buscar padrinazgos en la historia. Kay Pacha (aquí y ahora), sobreviviendo, como La Cigarra.</p>
<p>De este lado del mundo, recién en mi generación, veo que empieza a reforzarse el interés por los <span style="font-weight: bold;">árboles genealógicos</span>, más que nada por el tema de lograr las dobles ciudadanías. Pero muchas veces es muy difícil reconstruirlos porque <span style="font-weight: bold;">hay muchas historias dolorosas que han querido olvidarse o borrarse de por medio.</span> Es que parece que muchos llegaron a esta bendita tierra y <span style="font-weight: bold;">quisieron despojarse de tanta dolorosa civilización y empezaron a barbarizarse un poco, ¡viva América! -tierra de salvajes y de renacimientos (de esperanzas y sufrimientos)-.</span> Que viva, ya que sobrevivió a tanto.</p>
<p>A mi <span style="font-weight: bold;">me atraen mucho las historias de inmigrantes de todo el mundo</span>, por las causas que hacen al nomadismo eventual o permanente de grupos humanos, y luego, las dificultades y riquezas que producen los choques culturales. A mí sí me gusta reconocer la diversidad cultural de mi sangre, entre amerindia y ‘europindia’; <span style="font-weight: bold;">qué bien harían ellos en reconocer su riqueza proveniente de los árabes y africanos y asiáticos y, con estos siglos, también de América</span>. Es que cuando hacen el árbol genealógico,  muchas veces eligen transitar la rama que se adapta mejor a sus valores socioculturales, lo que no les sirve, lo podan.</p>
<p>Bandos contrarios llegaron a estas landas, pero la mayoría olvidó las enemistades que tenían cruzando el charco, <span style="font-weight: bold;">el mate habrá ayudado a hermanar a la gente,</span> aunque acá su naturaleza separatista los enemistó con otros, con los nativos, y se dieron cuenta que eran más parecidos entre ellos de lo que creían, gracias a un choque cultural con pueblos más distantes; pero ese es un tema más complejo; quiero volver a Aline y Philippe, que dicen que <span style="font-weight: bold;">e</span><span style="font-weight: bold;">ste tema de conversación siempre emergente, es lo que nos hace snobs ante la mirada de los otros países latinos</span>. Puede ser que tengan razón, pero falta comprensión.<span style="font-style: italic;"><br />
</span></p>
<p>Cuentan que <span style="font-weight: bold;">muchas veces fueron invitados a compartir &#8216;mate&#8217;, la bebida ritual que se ve de norte a sur del país. </span>También cenaron muchas veces en casas de argentinos,  pero viajar en tren es imposible, dicen, y <span style="font-weight: bold;">no se puede salir de un pequeño comercio sin haber discutido largamente con el comerciante sobre el fútbol, la política, la crisis.</span>.. <span style="font-weight: bold;">L</span><span style="font-weight: bold;">os argentinos son charlatanes y muy curiosos,</span> comentan, incluso al norte del país donde la población es más indígena y suele mantenerse más distante. Una advertencia a los solteros, dicen, <span style="font-weight: bold;">las argentinas son en su mayoría muy bellas y muy chics, a pesar de una pequeña tendencia a la anorexia.</span></p>
<p>Y nuestros críticos de mirada cítrica continúan con sus comentarios, pero esta historia continuará en un próximo artículo, el deber llama. Hasta la próxima.</p></div>
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		<title>En la diversidad está el mundo</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Feb 2009 17:18:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Cecilia Hauff</dc:creator>
		
		<category><![CDATA[Pensando al mundo]]></category>

		<category><![CDATA[Recomendaciones]]></category>

		<category><![CDATA[américa profunda]]></category>

		<category><![CDATA[identidad latinoamericana]]></category>

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		<category><![CDATA[resistiendo en Argentina]]></category>

		<category><![CDATA[solidaridad]]></category>

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		<description><![CDATA[Desde las profundidades emergemos como delfines voladores, aunque desde la orilla nadie nos vea, ni les interese mirar muchas veces nuestras piruetas maravillosas...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>SOBRE MI LATINOAMÉRICA PROFUNDA</strong></p>
<p>-Por Cecilia Hauff-</p>
<p><strong>Hay una Latinoamérica profunda, y hay una Argentina profunda,</strong> donde nací y donde vivo, donde viajo y me muevo desde siempre. Si <strong>lo profundo se define por oposición a lo emergente</strong>, me urge decir que tenemos una Latinoamérica profunda y otra emergente.</p>
<p style="center;"><a href="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/02/latinoamerica-profunda.jpg"><img class="size-medium wp-image-227 aligncenter" src="http://www.enviajes.com/wp-content/uploads/2009/02/latinoamerica-profunda-300x224.jpg" alt="" width="300" height="224" /></a></p>
<p><strong>La emergente</strong> es aquella productora de cultura, de poder, de decisiones, de explotaciones económicas y centros comerciales, y delimita bien sus márgenes. No hay dudas de esto, los grandes centros urbanos históricamente, y mundialmente, creo, se definen por contraste a las zonas rurales o menos habitadas, o incluso desérticas. Me parece que esto es la realidad, y si usted todavía no se ha dado cuenta de ello, ya sea que esté en el centro o en la periferia, y no fue capaz de percibir el contraste, pues hombre, apunte mejor la nariz que anda medio perdido.</p>
<p>Creo que hablar de la realidad en estos términos no implica volver a las antiquísimas discusiones entre unitarios y federales de la época de la independencia argentina, hace doscientos años. <strong>Todo el continente marca estos contrastes, </strong>es una rasgo propio de la modernidad, y conste que hoy parece que ya estamos en la posmodernidad, já, que se me hace que sólo es más de lo mismo; aunque, tal vez, un poco más sofisticada y aumentada en potencia.</p>
<p><strong>Yo no defiendo ni al centro ni a la periferia</strong>, a su vez, cada zona marca por dentro sus contrastes, sus blancos y negros, sus alegrías y sus penas, aunque con registros y tonos diferentes. Pero yo nací, crecí, vivo y <strong>resisto desde la periferia</strong> y, por eso, nada más que por eso, me solidarizo con los míos, conmigo misma, comprendo eventos y sentimientos que vivo en carne propia, o que no vivo pero que veo de cerca, y <strong>no reniego de mis raíces ni de mi identidad</strong>, pero <strong>encontrar el orgullo ha sido un camino sinuoso, y hoy lo tengo, es mío. Y es tropical.</strong></p>
<p>Como dijo alguien ayer: cada uno tiene su razón; porque alguna razón tendrá para decir, pensar o sentir lo que dice, lo que piensa, lo que siente&#8230; ¿o me equivoco? En ese caso parece que somos muchos los equivocados.</p>
<p><strong>Mucho tiempo renegué de haberme tocado vivir en la periferia de los grandes eventos </strong>culturales y de las grandes universidades, me sentía marginada, alejada de las posibilidades que otros tenían a mano y, quizás, ni siquiera sabían valorarlas y aprovecharlas.</p>
<p>Sin embargo, <strong>hoy entiendo que todo centro es relativo.</strong> Esto ocurre desde finales de la edad media, no es invento mío, cada uno es capaz o tiene la capacidad y la posibilidad de encontrar su propio centro. Frente a nuestros centros geográficos más próximos, centro politizados y de poder cultural y económico, yo pude encontrar mi centro íntimo emocional y espiritual en la marginalidad, ahí donde los eventos son secundarios, el arte y la cultura relegados a unos pocos privilegiados e incluso que a veces se manifiestan con retraso de un siglo, a veces un poco más, a veces un poco menos&#8230;</p>
<p>Y ya no me quejo, al contrario, he dicho tantas veces en los textos que escribo, que quizás ya resulte empalagosa la frase: <strong>el orgullo es verde, y tropical.</strong> Pero eso no quita algunas penas, ni mucho menos, algunas broncas.</p>
<p><strong>Somos muchos los que resistimos desde los bordes, </strong>a algunos nos va bien, al menos yo me siento una privilegiada porque, al menos, siento la libertad de poder expresarme, de moverme, de comparar y de sacar mis propias conclusiones, de trabajar y de estudiar, de alimentarme bien y tener una familia hermosa; porque mis penas son frugales frente a las angustias de muchos que veo a mi alrededor, <strong>creo que hoy mis penas son más bien ajenas, penas solidarizadas.</strong> Y resistimos no sólo para uno mismo, resistimos por toda esta gente latinoamericana y profunda, no sé bien cuántos somos, pero a diario, me encuentro con muchos que lo hacen, incluso inconscientemente.</p>
<p><strong>Desde las profundidades emergemos como delfines voladores</strong>, aunque desde la orilla nadie nos vea, ni les interese mirar muchas veces nuestras piruetas maravillosas&#8230;</p>
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