MIS VIAJES COTIDIANOS SOBRE DOS RUEDAS
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-Por Cecilia Hauff -
Todos los días voy a trabajar a un diario en bicicleta, una que me regaló mi papá cuando cumplí 18 años, lo recuerdo bien, fue hermoso. Sé que llegar al laburo me lleva, pedaleando a full, y si los semáforos se ponen en una onda verde conmigo, entre 10 y 15 minutos. Pero soy una chica, y siempre me lleva más minutos prepararme para salir que los que tengo programados, así que últimamente juego una carrera contra el tiempo intentando llegar en 5 minutos, batiendo todas mis marcas, forzando mis piernas al límite, sintiendo cómo mi corazón quiere escaparse del calor de las tarde litoraleñas y frenarse a descansar por su cuenta, y la sangre se me sube toda a la cara: chica colorada, muy roja y cachetona.
Entonces llego, pongo candado, y directo al baño de damas con los pelos parados por la velocidad, a lavarme la cara, a refrescarme, a recuperar el aliento y volver a peinarme. Después de tomar litros de agua me siento en la computadora, y todavía el corazón me está saltando como si estuviera en una fiesta rave.
El tema es que adoro mi vida ...