Tres chicas charlan sobre el autostop
Sobre: Autostop, Historias de viajeros
CAPÍTULO PRIMERO
Conversaciones -o entrevista semidirigida- entre Doriane, Jennifer y Cecilia en el verano del 2009 en Resistencia, Chaco, Argentina, grabadas y transcriptas por Cecilia Hauff. Doriane y Jenny son dos jóvenes francesas de 22 años que, viajando a dedo y en bus desde Santiago de Chile por Perú, Bolivia y Argentina, se quedaron una breve estadía en casa, luego seguirían hasta los carnavales en Brasil. Hoy disfrutan sus último meses sudamericanos estudiando en Chile.
Cecilia- Jenny, contame, viniste a dedo desde Chile con Doriane…
Jenny- Oui…
C.- Estás acá en Resistencia… pero antes ya habías viajado a dedo, me estabas contando.
J.- Oui… desde Arica.
C.- De Santiago a Arica… Y en Francia también viajaste a dedo.
J.- Sí.
C.- ¿Y te acordás a qué edad comenzaste?
J.- Mh… ¿20? Pero antes también, viajes cortos, para ir hasta el supermercado…
C.- ¿Sí, dentro de la ciudad? ¡Que bueno! Nunca hice eso, sólo para volver de alguna playa, pero del supermercado nunca… Y en Francia, de dónde a dónde fuiste.
J.- Del norte de Francia hasta el este, en la región de Bretaña, y también del sur del país, de Montpellier, hasta el norte de Francia. Y España también, del sur del país a Barcelona.
C.- Y en España qué tal, ¿fue fácil?
J.- Sí, muy fácil. Sólo hombres…
C.- ¿Sólo los hombres paran?
J.- Sí (risas). Pero hay que ir sin hombres.
C.- Sí, es más fácil para las mujeres… Algunos amigos me contaron que viajaban por las autopistas, ¿lo hiciste?
J.- No, sólo rutas pequeñas.
C.- ¿Conocés los grupos de autostop que hay en Europa que organizan carreras, competencias, encuentros y esas cosas?
J.- No…
C.- Bueno, también hay algo parecido en Argentina, es un grupo que se llama Autostop Argentina.
J.- Qué bien…
C.- Y cómo estuvo el viaje a dedo entre Salta y Resistencia, lo hicieron en tiempo récord (salieron a la mañana y llegaron esa misma noche).
J.- Hay que esperar mucho…
C.- Y no es una ruta fácil, el año pasado intentamos esquivarla y por eso fuimos a Salta por Formosa, que es otro camino un poco más largo, por una ruta que se asfaltó hace poco, también tuvimos suerte y llegamos en tiempo récord, ese mismo día. Teníamos amigos que nos esperaban para alojarnos al día siguiente, así que tuvimos que ir al camping.
J.- Es que es todo recto, no hay nada para divertirse, todo muy plano, no hay casas… no sé.
C.- Y vos Doriane, vos contaste que viajaste sola por Chile a dedo, cómo estuvo, ¿no te dio miedo en ningún momento?
Doriane- No, super bien, porque fue en el campo, con gente del campo, entonces era gente que estaba trabajando y fue super bien también para ellos porque podían hablar con alguien, cambiar un poco, y me podían dar una mano.
C.- Y qué clases de vehículos paraban.
D.- 4×4.
C.- Ah, ¡re bien!
D.- Ha estado súper bien. Y bueno, hace ya cinco años que viajé sola a dedo.
C.- Y la primera vez cuándo fue.
D.- En la secundaria cuando tenía 16 años.
C.- Comenzaste temprano.
D.- Fue por obligación porque iba a una fiesta, fue a las 2 de la mañana o no sé qué, pero había problemas y tenía que ir sola.
C.- De dónde a dónde.
D.- De un puerto de Francia yo tenía que ir a la montaña y habían unos trenes que no funcionaban por allá.
C.- ¡Una chica valiente! ¿Y fue fácil esa vez?
D.- Eh, bueno, yo tenía que encontrar a mi amiga y tenía miedo de no encontrarla porque yo no sabía por dónde estaba.
C.- Y la gente cuando te levantaba en la ruta y te veía sola, seguro que te decían cosas.
D.- ¡Pero qué es lo que estás haciendo mi niña! Y no me acuerdo qué más era lo que me decían, pero me ayudaban, yo les explicaba qué estaba haciendo, que estaba buscando a mi amiga y eso, y ellos me ayudaban.
C.- Y en Chile qué te dice la gente.
D.- Eh… nada. Bueno sí, me dicen qué hay que hacer, y nada, super bien.
C.- Es que a mi a veces me retan: por qué viajan así, decile a tu novio que te cuide, porque siempre viajé en pareja a dedo, y sí, por ahí me me dicen cosas, como que es peligroso, esas cosas…
Continuará…





















