Desde el NEA hacia América del Sur
Sobre: Argentina, Historias de viajeros
Capítulo 1- TODO TIENE UN PUNTO DE PARTIDA Y DE LLEGADA
-Por Cecilia Hauff-
Entre enero y febrero de 2008, hice un fugaz viaje haciendo autostop (a dedo) por países de Sudamérica con Juan Villarino, trotamundos. Durante el periplo fui publicando algunos relatos y fotos del viaje en mi sitio Chica Latinoamericana. Esta es una de mis crónicas.
-Noviembre de 2007-
Como todavía el viaje no arrancó, y la ansiedad me da vueltas el mercurio como si fuera un reloj de arena, me pareció importante dar a conocer el punto de partida, que también es Latinoamérica, y son los lugares donde vivo y vivimos hoy.
Al norte, en la frontera con Paraguay, está Formosa, y abajo está Chaco. Como verán, estamos al norte del sur, como diría Drexler (un músico uruguayo genial que escuchamos casi todos los días); y estamos muy lejos de Buenos Aires, la capital del país, lo que nos convierte en habitantes de la América Latina profunda.
La tierra es muy chata por acá, igual que las expectativas, y el clima es sub tropical, así que se imaginan el calor que hace, la humedad, los mosquitos, y los picos más altos de penurias se dan en enero y febrero, meses que pasaremos bordeando, insinuando, pretendiendo, maravillándonos, seduciéndonos con las costas del Pacífico, al menos ese es plan… bah, qué plan, no hay plan, es un sueño amorfo, queremos recorrer caminos espontáneos.
Mi padre escribió un libro de poemas cuando era niña que se llama Las raíces buscan el sur, y el título hace referencia a nuestro lugar de nacimiento, un pueblito formoseño de inmigrantes europeos, la mayoría del este, llamado El Colorado. El Colorado hace alusión al río Bermejo de aguas turbias que viene de Bolivia trayendo restos de vasijas antiguas (o tal vez no tanto) que solía juntar cuando era adolescente… Y este pueblo de gringos está al sur de la provincia de Formosa. La mayoría de nuestra vida en familia la pasamos al norte de Formosa, cerca de la frontera con Paraguay, donde mis padres trabajaban como docentes. Mi viejo, como decimos acá, siempre añoró su tierra, y por eso las raíces buscaban el sur, hasta hoy en día… El Bermejo nos une y nos separa del Chaco, y los coloradences, por la proximidad, muchas veces se identifican más con la vida chaqueña que con la formoseña, así que, estando en Resistencia (Capital del Chaco) no me siento tan distante de mi tierra, siento que es todo lo mismo, y me siento más latinoamericana que otra cosa.
Bueno, para los que no tienen la menor idea de la geografía oculta de la Argetina, supongo que ahora tienen unos cuantos nombres nuevos flotando en sus mentes, pero intuyo que el caos continúa siendo una masa amorfa, já. Sólo recuerden estos nombres: Formosa, Resistencia, Chaco, El Colorado… Cecilia, Juan… Ya que van a ser aludidos constantemente en este blog, de apoco espero que los lectores se vayan familiarizando, porque ni siquiera en mi país la gente de otras provincias tiene noción acerca de estos lugares, a veces confunden y dicen que Resistencia es la capital de Formosa, o cosas así… ¡¡¡ehh ohh - ehhh ohhh!! ¡¡Estamos acá!!! Y formamos parte del mundo, tenemos identidad, sueños, esperanzas, crueldades, injusticias, felicidades, tristezas, orgullos verdes y tropicales, y guazú, como dice Juan (que quiere decir “grandes” en guaraní, lengua nativa.)
De alguna manera, escribo para reivindicar mis raíces y, a la vez, a mí misma. No en vano el orgullo es verde tropical. Latinoamérica no es un amasa amorfa llena de pobres y muertos de hambre como nos pintan desde afuera, hay pobres y hay gente que se muere de hambre, pero también hay gente que resiste y que no quiere naturalizar ese discurso, pues no es natural que eso ocurra, son construcciones humanas, y tal vez podamos cambiarlas por otras mejores (¡carajo!)
Hasta la Próxima. Nos vemos en el camino.
Recomendado: El blog de Juan Villarino, Acróbata del Camino.


























Julio 4th, 2009 at 8:23 am
aguante formosa che!!! un saludo desde formosa capital